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Productividad Personal Edición 2022: Reflexiones Día 2

| tiempo de lectura 3:32'
Productividad Personal Edición 2022

En este segundo post de la serie Productividad Personal Edición 2022 voy a compartir contigo mis reflexiones sobre la tercera sección de la Introducción del libro.

Antes de GTD®

En esta sección hago un par de comentarios que hoy serían distintos o incluso no existirían.

El primero de ellos es sobre la dificultad de leer Getting Things Done en inglés y en pdf.

El segundo, al final de la sección, es sobre las consecuencias positivas que ha tenido para mí integrar GTD en mi vida.

¿Quién se libra de la resistencia al cambio?

Tener que leer en pdf y en una pantalla de ordenador me resultó incómodo, incluso frustrante, ya que por aquel entonces no tenía Kindle y mi única experiencia de lectura era en papel.

Reflexionando ahora sobre aquello, creo que tuvo más de resistencia al cambio que de otra cosa, ya que actualmente sólo leo en Kindle y me encanta la experiencia.

Lo que quiero decir es que si hoy leyera aquel mismo pdf en mi Kindle, seguramente mi experiencia sería completamente distinta, aun tratándose del mismo texto.

Hago esta aclaración porque creo que mi comentario en el libro se debe más a lo incómodo de aquella experiencia que a que el texto estuviera en inglés o al estilo literario de Allen.

El inglés no tenía la culpa

Por otra parte, si dejo al margen la experiencia de lectura y me centro en el contenido, me doy cuenta de que el inglés no tenía la culpa de nada.

Lo que ocurre es que por aquella época mis lecturas en inglés eran mayoritariamente relacionadas con el mundo de la empresa, así que el estilo divulgativo en general, y el de Allen en particular, eran desconocidos para mí.

Leer a Allen en inglés me contrarió, simplemente porque era distinto a lo que estaba acostumbrado y conocía. Nuevamente la resistencia al cambio.

Prácticamente todo lo que leo ahora, salvo alguna novela de entretenimiento, es en inglés y puedo asegurarte que algunos estilos literarios (el de Goleman, por ejemplo) me resultan bastante más difíciles de procesar que el de Allen.

Es más, diría que a Allen se le entiende bastante bien en inglés, incluso que se le lee fácil una vez te acostumbras a su manera de escribir.

Resumiendo, si mi primer contacto con Getting Things Done fuera hoy, con mi Kindle, el comentario sobre el inglés y el pdf no aparecería en el libro.

El mejor Allen es siempre el original

De hecho, me gustaría dejar claro que la mejor manera de entender GTD —con diferencia—es leer los libros de Allen en inglés.

Así que, a poco que seas capaz de ello, te recomiendo que lo intentes, por despacio que vayas y por mucho que tengas que usar el diccionario.

Leer a Allen en inglés es la mejor opción de todas por una sencilla razón: sólo ahí tienes el GTD puro, el 100% auténtico, lo que Allen realmente dice, sin interpretaciones de ningún tipo.

Ten en cuenta que las traducciones al español son muy mejorables, por dos motivos.

El primer motivo es que cualquier proceso de traducción implica un cierto grado de interpretación, ya que siempre hay expresiones casi imposibles de traducir literalmente y esto obliga a hacer interpretaciones.

El segundo motivo —y el principal en este caso— es que las personas que tradujeron GTD desconocían la metodología y esto afectó negativamente al resultado.

Y es una lástima, porque en las versiones traducidas hay pasajes que han perdido matices importantes y, con ello, gran parte de su sentido original.

Qué ha aportado GTD a mi vida

En la parte final de la sección cuento cómo GTD me proporcionó una mejora estimada del 40 por ciento en mi productividad personal.

Esto es totalmente cierto —de hecho puede que fuera incluso más— pero a día de hoy no es lo que más valoro.

Hay otras dos aportaciones de GTD a mi vida que han sido clave, tanto o más que el aumento de la productividad.

La primera es la sensación de control. Esto es impagable.

Como dice Allen, «sólo te puedes sentir bien con lo que no haces cuando sabes qué es lo que no haces».

Y eso GTD te lo da, vaya que si te lo da. Con GTD sabes en cada momento qué estás haciendo pero, sobre todo, eres consciente de qué no estás haciendo.

La segunda es la desaparición de los olvidos.

Acordarte siempre de todo sin necesidad de recordar nunca nada es también impagable, al menos para mí.

La tranquilidad de saber que te vas a encontrar el recordatorio adecuado en el momento adecuado te da una tranquilidad y una confianza que ninguna «alarma» podrá dar jamás (la semana que viene escribiré un post sobre las «alarmas»).

Y esto es todo en esta segunda entrega. Espero que te esté resultando útil la serie y me encantará leer tus comentarios al respecto. Y recuerda que la próxima entrega será en tres semanas.

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