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XVIII Jornadas OPTIMA LAB: Construyendo el futuro

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Futuro en construcción como ejemplo de XVIII Jornadas OPTIMA LAB: Construyendo el futuro

Los pasados días 26, 27 y 28 de abril tuvieron lugar —una vez más en formato virtual— las XVIII Jornadas OPTIMA LAB.

Pensando en el título para este post, he encontrado otro parecido que escribí en el primer mes de vida del blog.

En aquel post hablaba de disfrutar del presente construyendo el futuro y eso es, precisamente, a lo que nos hemos dedicado estas Jornadas.

Hemos hecho un alto en el camino, tomado conciencia de dónde estamos y disfrutado de lo conseguido.

Como también decía en aquel post, por bueno que sea, ningún presente es perfecto. Siempre hay algo que podemos mejorar.

Y en eso estamos, aprovechando nuestra insatisfacción positiva para seguir construyendo y avanzando hacia un futuro mejor.

Un futuro que se presenta repleto de proyectos tan retadores como ilusionantes y que, sin duda, van a marcar un antes y un después en nuestra trayectoria como red.

Disfrutando la efectividad

Decía en mis anteriores crónicas que las había disfrutado mucho. En esta ocasión la sensación ha vuelto a ser la misma, sólo que aún más intensa.

Y esto es llamativo, porque estas XVIII Jornadas han sido muy distintas de las anteriores.

Por ejemplo, el número de tarjetas de Trello que utilizamos para proponer temas se había reducido a la mitad en comparación con las Jornadas previas.

Este detalle, que a primera vista se podría interpretar como un menor avance o un menor interés, es en realidad un indicador de todo lo contrario.

Las Jornadas han dejado de ser esos «oasis» del año en los que las cosas avanzaban finalmente como debían, para pasar a ser casi, casi, una reunión de trabajo más.

Nuestras reuniones semanales —que gestionamos de manera similar a las Jornadas— han demostrado ser una herramienta excelente para avanzar en paralelo y a buen ritmo con múltiples proyectos.

Gracias a ellas, las cuestiones operativas y los problemas se resuelven sobre la marcha, sin tener que esperar a unas Jornadas para ello.

Y si en mis crónicas anteriores comentaba que el porcentaje de temas operativos había sido considerablemente inferior a lo habitual, en esta ocasión su presencia ha sido anecdótica.

Aplicando la planificación adaptativa

Aunque en las últimas Jornadas decidimos «posteriorizar» un buen número de proyectos, poco después la situación dio un giro radical.

En consecuencia, actualmente estamos embarcados en varios proyectos de gran envergadura —impensables hace unos meses— y que avanzan a buen ritmo.

Son proyectos de alcance, proyectos que han estado incubándose en «Algún día / Tal vez» durante años, sin que hasta ahora llegara su momento de ver la luz.

Esta manera de gestionar nuestras prioridades es un reflejo vivo de una forma de hacer distinta: la planificación adaptativa.

Estamos aprovechando que la actividad de estos meses es algo menor de lo que era antes de la COVID-19 para invertir recursos en proyectos de futuro.

Porque, en lugar de ceñirte a los planes predefinidos, lo inteligente es revisarlos constantemente y adaptarlos a la realidad.

Por cierto, uno de estos proyectos es la versión virtual del Nivel 2, que ha ocupado una posición central en estas XVIII Jornadas.

Además de ser en un nuevo formato, el contenido también es nuevo y ahora incluye un Programa de Refuerzo del Aprendizaje similar al del Nivel 1.

Estamos finalizando los últimos preparativos y las primeras ediciones en abierto —ahora sí que sí— serán en julio de este año.

La red son sus nodos

A raíz de la transformación que la COVID-19 provocó en OPTIMA LAB aprendimos muchas cosas sobre qué dejar de hacer y/o hacer distinto.

Uno de estos aprendizajes es que a la mayoría de las personas les cuesta mucho entender qué es el trabajo en red.

Y esto es lógico hasta cierto punto, porque se trata de una manera completamente distinta de trabajar.

Asimilarlo y adaptarse es un proceso que requiere tiempo, dedicación y compromiso. Tal vez por eso, un alto porcentaje de las personas que han pasado por la red nunca lo lograron.

De ahí que sea fundamental comprender bien qué es y qué no es una red productiva, poner en práctica los valores artesanos, tener claridad de ideas, distinguir entre intención y compromiso, aprender a caer, etc.

En OPTIMA LAB cada nodo necesita avanzar «con su propia energía», es decir, de manera autónoma y merecedora de confianza por parte de los demás nodos.

Es imprescindible, para que el modelo funcione, que la red sea ese perímetro de confianza sobre el que tan magistralmente escribe Xavier Marcet.

Y en este aspecto —aunque hemos logrado avances considerables— es necesario seguir mejorando, porque la tendencia es buena pero insuficiente.

Otro aprendizaje que hemos podido poner en práctica en los últimos meses es el nuevo modelo de gestión de incorporaciones a la red.

De momento está funcionando como queríamos y esperábamos y, aunque es pronto para echar las campanas al vuelo, espero que podamos hacerlo más pronto que tarde.

Y eso es todo por ahora. Las próximas Jornadas serán a finales de julio. Hasta entonces, te invito a leer las crónicas de estas XVIII Jornadas en los blogs de Laura y Jordi.

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