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Por qué la «friki-tontería» perjudica tu efectividad

| tiempo de lectura 3:49'
«Friki-tonto» como ejemplo de por qué la «friki-tontería» perjudica tu efectividad

En este post voy a explicar por qué la «friki-tontería» perjudica tu efectividad. Estamos ante una tendencia al alza y me preocupa.

Pero empecemos por el principio. ¿Qué es la «friki-tontería» (o el «friki-tontismo», como prefieras)? La definición es sencilla:

La «friki-tontería» es el uso inadecuado y excesivo de la tecnología digital en detrimento de la efectividad.

Nos encontramos, por tanto, ante un conjunto de comportamientos fácilmente observables y reconocibles.

Una serie de comportamientos, por otra parte, incompatibles con los comportamientos que caracterizan la efectividad personal.

Dicho de otro modo, «friki-tontería» y efectividad son mutuamente excluyentes: es imposible ser una persona efectiva y «friki-tonta» a la vez.

Cómo reconocer la «friki-tontería»

Reconocer la «friki-tontería» es muy fácil, porque los indicadores suelen ser muy evidentes.

Un primer indicador es la confusión entre propósito y posibilidad.

El uso de una tecnología siempre debe obedecer a un propósito, es decir, satisfacer alguna necesidad (que puede ser simplemente divertirte).

Usar la tecnología de manera efectiva implica, por tanto, utilizarla como un medio para un fin.

Se trata de considerar la tecnología como una herramienta que te permite hacer algo de manera más fácil y/o cómoda, con menos recursos, más calidad o todo lo anterior a la vez.

Cuando la tecnología se utiliza únicamente como un fin en sí misma, estamos sin duda ante un caso de «friki-tontería».

Un segundo indicador es la promiscuidad tecnológica. Las personas que padecen «friki-tontería» están cambiando de tecnología constantemente.

De hecho, muy rara vez llegan a profundizar en ninguna tecnología y mucho menos a dominarla. Se cansan antes. Necesitan el cambio y la novedad.

Un tercer rasgo característico es que se prima la cantidad y variedad de posibilidades frente a su utilidad real.

En lugar de buscar tecnologías que satisfagan necesidades concretas, las personas con «friki-tontería» valoran sobre todo la cantidad de cosas que se puede hacer con la tecnología, aunque la mayoría de esas funcionalidades no valga para nada o sean incluso contraproducentes.

Causas de la «friki-tontería»

La «friki-tontería» es una forma más de procrastinación y sus causas son las mismas: exceso de impulsividad y falta de autocontrol.

Precisamente por este motivo, las personas con mayor tendencia a la procrastinación son también las que tienen una mayor tendencia a la «friki-tontería».

Otra causa de la «friki-tontería» es la falta de perspectiva, es decir, la falta de claridad de ideas que acompaña habitualmente al déficit de pensamiento.

Este déficit de reflexión no sólo es característico sino que además se retroalimenta, agudizando la «friki-tontería». Resulta difícil reflexionar si te pasas el día perdiendo el tiempo tonteando con la tecnología.

Un motivo adicional por el que aparece la «friki-tontería» es la necesidad de aparentar ser una persona más sofisticada, avanzada, o innovadora de lo que realmente se es.

Consecuencias de la «friki-tontería»

En primer lugar, las consecuencias de la «friki-tontería» son las mismas que las de la procrastinación: pérdida de efectividad, frustración e incluso sentimiento de culpabilidad.

Por otra parte, la «friki-tontería» incita a «maximizar» en lugar de a «optimizar», es decir, a tener el máximo (o el mínimo) de algo en lugar de tener simplemente lo adecuado.

Por este mismo motivo, una consecuencia típica de la «friki-tontería» es la sobrecomplicación crónica.

Existe además una correlación directa entre ambas cosas: a mayor nivel de «friki-tontería», mayor nivel de sobrecomplicación en todos los aspectos.

Y, como ya sabes, sobrecomplicar —al igual que sobresimplificar— es simultáneamente ineficaz e ineficiente, es decir, inefectivo por partida doble.

«Frikismo» y «friki-tontismo»: el Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Lo que la mayoría de la gente entiende por «frikismo» no sólo es bueno, sino que es imprescindible. Y lo es hasta tal punto que si no eres «friki», estás en peligro.

Pero el «friki-tontismo» es casi más peligroso que la ausencia de «frikismo». Tan malo es el exceso como el defecto.

Ambas palabras incluyen el término «friki», pero sus significados están en polos opuestos.

El mal llamado «frikismo» es característico de personas que valoran la tecnología y piensan en ella en términos de propósito, resultados y acciones.

El «friki-tontismo» es característico de personas adictas a la tecnología digital y que rara vez reflexionan o que lo hacen poco y mal.

Del «friki-tontismo» también se puede salir

Si te dedicas al trabajo del conocimiento, necesitas ser «friki». Es un hecho.

Si no lo eres, significa que estás desaprovechando las posibilidades que la tecnología te ofrece para ser una persona efectiva.

Pero también necesitas desarrollar tu sentido crítico para no ser víctima de las estrategias comerciales del lobby tecnológico.

Tu atención es su combustible, así que es imprescindible tener cuidado para no caer en el circo de lo importante y lo urgente.

La tecnología, como casi todo, ni es buena ni es mala por sí misma (las cosas son como tú), por eso hay que evitar el error de confundir tecnología con efectividad.

Buscar ayuda a tus necesidades en la tecnología es una excelente práctica. Procrastinar usando la tecnología como pretexto es un absurdo como cualquier otro.

Son las dos caras de la tecnología digital: el «frikismo» como elemento inseparable de la efectividad y el «friki-tontismo» como camino seguro hacia su ruina.

Tú decides cuál de ellos tomar.

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