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GTD®: De decisiones correctas a elecciones adecuadas

| tiempo de lectura 3:11'
Gesto de OK con la mano como ejemplo de GTD: De decisiones correctas a elecciones adecuadas

Hace unos días surgió un debate en OPTIMA LAB sobre si GTD® iba más de hacer «lo correcto» o «lo adecuado». Yo diría que GTD® va de tomar las decisiones correctas y realizar las elecciones adecuadas.

Estamos ante una diferencia profunda, aunque pueda parecer sutil a primera vista.

Por otra parte, ya sabes que tener claridad de ideas es clave para mejorar tu efectividad personal.

Para tener claridad de ideas necesitas desarrollar antes tu pensamiento crítico, ya que no es algo innato y, por tanto, necesitas aprenderlo y practicarlo.

La claridad de ideas te permite, por ejemplo, diferenciar entre buenas prácticas de utilidad contrastada y consejos bienintencionados de escaso valor.

También es lo que te permite personalizar GTD® todo lo que quieras y sin «romperlo».

En este post vamos a practicar la claridad de ideas analizando las diferencias entre «correcto», «acertado» y «adecuado», así como entre «decisión» y «elección».

Tipos de decisiones

Una decisión acertada es la que logra el resultado que persigue.

Las decisiones acertadas pueden ser decisiones correctas o incorrectas.

Una decisión correcta es la que considera todas las opciones y, a partir de la información disponible, se decanta por la mejor opción para lograr el resultado deseado.

Las decisiones correctas pueden resultar decisiones acertadas o desacertadas.

Veamos un ejemplo. Imagina que recibes una herencia. La cantidad es justo la mitad de lo que te falta para terminar de pagar la hipoteca.

Decides irte al casino y jugarte la herencia a la ruleta. Apuestas todo al negro. Hoy estás de suerte y ganas.

La decisión de jugarte la herencia a la ruleta ha resultado ser una decisión acertada. Gracias a ella, ahora podrás cancelar la hipoteca.

Al margen de cualquier resultado, jugarte la herencia a la ruleta es siempre una decisión incorrecta.

Si el resultado deseado era cancelar la hipoteca, la decisión correcta habría sido cancelar la mitad de la deuda aprovechando la herencia.

Creo que este ejemplo ilustra bien la diferencia entre decisiones correctas y decisiones acertadas.

Por desgracia, la mayoría de las personas intenta tomar decisiones acertadas en lugar de correctas.

El problema de esta actitud es que estás permanentemente en manos de la suerte, fuera de tu zona de influencia.

A largo plazo, intentar tomar siempre decisiones correctas arroja resultados incomparablemente mejores que intentar tomar decisiones acertadas.

Decidir frente a elegir

Cuando hablamos de efectividad, decidir y elegir son dos palabras con significado muy distinto.

Decidir es un proceso analítico y consciente gestionado por el Sistema 2.

Elegir es un proceso intuitivo e inconsciente gestionado por el Sistema 1.

Las decisiones se evalúan en relación al resultado que persiguen y a su propósito.

Como decía Peter Drucker, «eficacia es tomar las decisiones correctas».

Las elecciones se evalúan en relación con los 6 niveles de perspectiva.

Las decisiones son buenas o malas de forma objetiva. Dependen de cómo de orientadas estén a la consecución del resultado.

Las elecciones son buenas o malas de forma subjetiva. Dependen de cómo de coherentes sean con los 6 niveles de perspectiva de cada persona.

Decisiones correctas y elecciones adecuadas

Cualquier persona puede evaluar las decisiones de otra.

Solo necesita saber cuáles son los resultados deseados y las opciones disponibles. Es un proceso lógico de análisis y comparación.

Por el contrario, nadie está capacitado para evaluar las elecciones de otra persona. Solo la propia persona.

Una elección es adecuada cuando es coherente y está alineada con los niveles superiores de perspectiva de la persona (propósito y valores, visión, metas y objetivos, áreas de enfoque y responsabilidad).

Considerando lo anterior, decir que GTD® va de hacer las cosas correctas es, en mi opinión, una afirmación imprecisa.

En GTD®, todo lo que haces es, en realidad, resultado de dos pasos distintos, que además tienen lugar separados en el tiempo: Aclarar y Ejecutar.

Aclarar consiste en tomar decisiones correctas. Ejecutar consiste en realizar elecciones adecuadas.

Recuerda que, al Ejecutar, no solo consideras el contexto, el tiempo disponible y la energía disponible, sino también la prioridad, que viene definida por tus 6 niveles de perspectiva.

En un sentido estricto, GTD® va de realizar elecciones adecuadas, ya que es la elección la que determina la acción.

Ahora bien, para que esas elecciones tengan opción a ser consideradas adecuadas, necesitan realizarse sobre opciones que sean en sí mismas resultado de decisiones correctas.

Por eso, lo que mejor refleja la realidad es decir que GTD® va de realizar elecciones adecuadas a partir de decisiones correctas previas.

O, lo que es lo mismo, de ir de las decisiones correctas a las elecciones adecuadas.

Comentarios

Pablo Santos avatar
Pablo Santos


Me ha gustado mucho el artículo, es de los que hay que leer un par de veces (al menos en mi caso) porque la cantidad de información útil que hay es grandísima.

José Miguel Bolívar avatar
José Miguel Bolívar


Muchas gracias, Pablo. Y sí, estoy de acuerdo contigo en que es un artículo para darle un par de lecturas porque hay mucha «miga».
Un saludo!

Pablo Moura avatar
Pablo Moura


Hola José Miguel,

Estupendo post. Muy preciso, y creo que necesario para entender a fondo GTD.

Totalmente de acuerdo en que las elecciones intuitivas e inconscientes son subjetivas. Pero curiosamente me ha surgido una duda.

¿Una decisión por el mero hecho de ser analítica y consciente ha de ser necesariamente objetiva?

Por ejemplo, supongamos que yo valoro la posibilidad de dejar mi trabajo por cuenta ajena y comenzar a desarrollar mi actividad como profesional autónomo.

Si lo hago porque un día he discutido con mi jefe y salgo quemado del trabajo, está claro que no estamos hablando de una decisión analítica y consciente.

Pero si lo he estado valorando varios meses, he realizado mis cuentas, he estimado que necesito 30.000 €/año para cubrir mis gastos en base a mis necesidades actuales (y de un futuro próximo), y considero que tengo un 70% de posibilidades de lograrlo, y finalmente decido hacerlo. En ese caso ¿no nos encontramos ante una decisión (analítica y consciente), pero subjetiva en lugar de objetiva?

Un abrazo ;)

José Miguel Bolívar avatar
José Miguel Bolívar


Muchas gracias, Pablo. Excelente, pregunta. La respuesta es no. Analítica y consciente son condiciones necesarias pero no suficientes para que pueda ser una decisión objetiva. Hace falta que el proceso sea gestionado por el Sistema 2 y que el Sistema 1 no influya el proceso de manera significativa. El ejemplo que pones es muy bueno. Si tú decides dejar tu trabajo habitual porque has discutido con tu jefe, puedes creer que estás tomando una decisión racional, pero en realidad estás reaccionando emocionalmente (e irracionalmente). En la segunda parte de tu ejemplo, podría ser una decisión racional si el 70% es una estimación que has sacado de alguna fuente validada. En caso contrario, estarías mezclando al Sistema 1 (en forma de proyección de un deseo, por ejemplo) en la toma de la decisión, por lo que sería una decisión irracional, por subjetiva.
Un abrazo!

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