Óptima Infinito

El Blog de José Miguel Bolívar

Optima infinito

Lo que haces importa para tu felicidad

| tiempo de lectura 4:07'
Hombre pensando en ser feliz como ejemplo de lo que haces importa para tu felicidad

El tema de la felicidad es complejo, empezando porque no hay una definición única de qué es la felicidad ni de qué es ser feliz.

Sea lo que sea, parece obvio que la felicidad tiene una serie de rasgos que sí son ciertos y sobre los que no cabe discusión.

Por una parte, la felicidad es dinámica. Hasta donde yo sé, nadie es exactamente igual de feliz —o de infeliz— durante todos y cada uno de los momentos de su vida.

Por otra parte, la felicidad depende tanto de factores internos como externos. En otras palabras, la felicidad depende tanto de lo que realmente sucede como de la forma en que se interpreta, se siente y se reacciona ante lo que sucede.

De todo eso que sucede, una parte ocurre de forma autónoma e independiente, sin que podamos hacer nada para provocarlo, evitarlo o cambiarlo.

Pero otra buena parte es consecuencia —directa o indirecta— de nuestras acciones, que a su vez son consecuencia de nuestras decisiones.

Solo puedes cambiar en tu círculo de influencia

De todo lo anterior —desde el punto de vista de la efectividad— solo nos interesa  lo que «cae» dentro de nuestro círculo de influencia, es decir, aquello sobre lo que podemos actuar.

Esto significa que vamos a centrarnos únicamente en aquello sobre lo que sí podemos hacer algo.

Solo podemos cambiar aquello que ocurre como resultado de lo que hacemos.

También podemos cambiar cómo interpretamos, sentimos y reaccionamos ante lo que ocurre.

Paul Dolan es para mí el referente actual en el campo de la felicidad.

Discípulo de Kahneman, Dolan aborda el tema de la felicidad desde un enfoque totalmente alineado con la efectividad: céntrate en lo que puedes hacer.

La tesis central de Dolan es: «El modo en que nos sentimos está determinado, en gran medida, por lo que hacemos; lo que hacemos está en buena parte motivado por el previsible impacto en nuestra felicidad; y la felicidad es el feedback que recibimos en función del impacto de lo que hacemos».

Como puedes comprobar, aquí hay mucha «miga».

Hacer y sentir están estrechamente relacionados

Dolan deja claro que lo que hacemos impacta en cómo nos sentimos. ¿Tiene sentido, no?

Por otra, deja también claro que lo que hacemos está en gran parte motivado por cómo prevemos que va a impactar en nuestra felicidad.

Si pensamos que algo nos va a hacer felices, lo hacemos. Por el contrario, si pensamos que algo nos va a hacer infelices, no lo hacemos. Y si pensamos que una cosa nos va a hacer más felices que otra, descartamos la segunda y hacemos la primera.

Dolan también explica que la felicidad —real— que experimentamos después de hacer algo es el feedback sobre el impacto —real— en nuestra felicidad de lo que hacemos.

Personalmente —y precisamente por su sencillez y enorme dosis de sentido común— este planteamiento me parece brillante. Me explico.

Expectativas infundadas y creencias limitantes

Las personas tenemos una serie de creencias sobre qué nos hace felices y qué no.

Como su nombre indica, son creencias, es decir, ideas que pueden coincidir o no con la realidad (por ejemplo, tú puedes creer que la tierra es plana y da igual, porque la realidad es la que es).

Las creencias generan expectativas. Cuando nos planteamos si hacer algo o no —o qué hacer— decidimos a partir de esas creencias, optando por la opción que «creemos» que nos va a proporcionar mayor felicidad.

Cuando hacemos algo, eso impacta en nuestra felicidad. Ese impacto es la medida «real» de la relación entre hacer algo y cómo de felices nos sentimos al hacer ese algo.

La felicidad no es lo que te venden

Dolan nos explica que la felicidad teórica —la felicidad esperada derivada de las expectativas que nos creamos a partir de nuestras creencias— y la felicidad real —la que realmente experimentamos al hacer algo— suelen parecerse tanto como un huevo a una castaña.

Las consecuencias de los estudios de Dolan son a la vez demoledoras y esperanzadoras.

Demoledoras, porque ponen de manifiesto el profundo impacto negativo en nuestra felicidad de todos los estereotipos sociales acerca de la misma.

Constantemente somos «bombardeados» con mensajes que nos recuerdan cómo tenemos que ser o qué necesitamos tener para ser felices.

Asociamos nuestra felicidad a ideas ajenas que inconscientemente acabamos asumiendo como propias.

Pero también esperanzadoras porque hay mucho en nuestra mano para que la situación sea diferente.

Menos suponer y más experimentar

Deja de suponer y empieza a experimentar, es la recomendación de Dolan.

En lugar de decidir en función de lo que «crees» que te hace feliz —o de lo que supones, o te han dicho, que te va a hacer feliz—, prueba y comprueba si realmente eso te hace feliz o no, y cuánto.

Cuando leí el libro de Dolan —hace ya unos años— y puse en práctica su metodología, me sorprendió. Y lo hizo en ambas direcciones.

Comprobé que cosas que yo estaba convencido de que me hacían feliz, tenían un impacto realmente débil —o incluso nulo— en mi felicidad. Es más, había cosas que yo pensaba que me hacían feliz y en realidad era todo lo contrario.

Y, por otra parte, cosas que yo pensaba que no me hacían especialmente feliz, en realidad sí lo hacían; y cosas que yo pensaba que me hacían infeliz —por ejemplo, porque me daba pereza hacerlas— resulta que tenían un impacto muy positivo en mi felicidad.

No quiero extenderme más. Si quieres profundizar, puedes leer este artículo que escribí hace algún tiempo y, si quieres profundizar aún más, no te pierdas este otro artículo de mi amigo Amalio Rey.

Eso sí, profundices o no, mi recomendación es que te hagas un favor y leas el libro.

Como profesional de la efectividad, yo me quedo con algo que me parece particularmente valioso: presta atención a lo que haces, porque lo que haces importa para tu felicidad.

Comentarios

Amalio Rey avatar
Amalio Rey


Hola, JM:
Un gusto leerte. Sigo a Dolan desde hace mucho tiempo, y me encantan (como a ti) su forma de explicar la felicidad. Es muy elegante y didáctico. Además, su enfoque es muy efectivo. Lo descubrí allá por 2016 y le dediqué un largo post a su libro "Felicidad por Diseño", que me impactó mucho. Allí recordaba la importancia que tiene el "feedback" para entender mejor qué nos hace felices y qué no, y entonces tomar decisiones alineadas con esas evidencias, evitando lo que él llama los "sesgos de proyección". Pero Dolan propone más ideas que me parecen igual o más de potentes como: 1) Rediseño de contextos para modificar la conducta, 2) Esta idea clave: "la felicidad está determinada por el modo en que asignamos la atención". A mí esta última frase me tintinea todos los días. Deberíamos ponerla con carteles grandes en todos los sitios donde pisamos. Creo que es muy GTD, porque conecta con conceptos como "perspectiva" y muchos más. Permíteme dejarte el enlace a la reseña: http://bit.ly/2u1WyxT
un abrazo

José Miguel Bolívar avatar
José Miguel Bolívar


Hola, Amalio:
Un placer verte por aquí. Oye, aunque lo leí en su día, no recordaba el «pedazo post» que te habías marcado con el amigo Dolan. Acabo de releerlo/redisfrutarlo y he editado el post para incluir un enlace al mismo, porque me parece excelente.
Como bien apuntas en el post, entre todo el cantamañanismo existente, se agradecen las voces autorizadas y con fundamento. Me ha gustado mucho que recordaras lo del rediseño de contextos, porque esa parte se me había olvidado y me parece una idea fantástica. Voy a tener que darle una segunda lectura al libro...
Un abrazo fuerte!

Pablo Moura avatar
Pablo Moura


Hola José Miguel,

Muy bueno el post y muchas gracias por la recomendación del post de Amalio, no lo había leído y me ha gustado mucho. Como me ha hecho mucha gracia lo de cantamañanismo, y por si a alguien le apetece seguir leyendo algo con fundamento al respecto, creo que el primer capítulo de Flow (Mihaly Csikszentmihalyi), con su revisión del concepto de la felicidad, es muy interesante, te abre la mente sobre varios temas que has tratado en el post y en el mejor de los casos, ¡te engancha y te lees el libro entero, como me pasó a mí!
Al inicio del capítulo, el autor dice “lo que descubrí es que la felicidad no es algo que sucede. No es el resultado de la buena suerte o del azar. No es algo que pueda comprarse con dinero o con poder. No parece depender de los acontecimientos externos, sino más bien de cómo los interpretamos…”y poco después aparece una cita de Viktor Frankl que no tiene desperdicio: “No aspiren al éxito: cuanto más aspiren a él y más lo conviertan en su objetivo, con mayor probabilidad lo perderan…” porque debe ser, al igual que la felicidad, "el efecto secundario no intencionado de la dedicación personal a algo mayor que uno mismo". Y así una perla tras otra todo el libro. Creo que es una lectura muy recomendable también.

Por cierto, un post sobre cantamañanas, vendehúmos, vendeburras…tendría que ser un puntazo! jejeje

José Miguel Bolívar avatar
José Miguel Bolívar


Hola, Pablo. Muchas gracias. Es cierto, tanto Csikszentmihalyi como Frankl nos vienen a decir que lo de «echar balones fuera» está muy bien, pero que si de verdad quieres cambiar algo, en gran medida lo tienes en tu mano.
Lo de escribir sobre cantamañanas,vendeburras y demás estaría bien. Reconozco que me da bastante pereza. Creo que el motivo por el que esta gente existe es porque alguien la escucha. Con un poco más de sentido crítico por parte de todo el mundo, desaparecerían. Dicho de otro modo, su existencia —hasta cierto punto— nos la merecemos.
Un abrazo!

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