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Los diversos caminos hacia la efectividad personal

| tiempo de lectura 5:18'

Este post retoma la conversación iniciada hace unos días por el maestro Julen Iturbe, con un post titulado «Los diferentes caminos hacia la productividad personal».

El motivo es ofrecer un punto de vista alternativo a la falsa dicotomía entre la individualidad de las características personales y la universalidad de los principios productivos que habitualmente, y de manera creciente, se viene intentando establecer en el campo de la efectividad y la productividad personales en los últimos tiempos.

Considero que plantear el debate en estos términos dicotómicos es falaz, en la medida que se presentan como mutuamente excluyentes principios que muy difícilmente pueden serlo, ya que pertenecen a distintos planos de la realidad.

En cualquier caso, y antes de entrar en materia, vayan por delante un par de aclaraciones.

Por una parte, que comparto y defiendo la tesis de que la validez de cualquier método de efectividad personal está supeditada a que dicho método sea precisamente eso, personal, es decir, que respete, se adapte e integre de manera adecuada las innegables peculiaridades individuales de cada persona. Es más, creo que además de adaptarse a las características de cada persona, debe adaptarse también a sus circunstancias personales y profesionales.

Por otra parte, creo que GTD® es incomparablemente mejor que el resto de alternativas que conozco, pero en absoluto pienso que sea un método perfecto o infalible, ni tampoco el único ni el mejor posible. Es más, y para que quede claro, creo que GTD® es mejorable en muchos aspectos. Si no lo creyera, no estaría desarrollando OPTIMA3® 😀

Dicho lo anterior, negar que la efectividad personal es una competencia universal es una obstinación que solo entiendo desde la ignorancia o la mala intención. Me parece inútil querer negar que todos los seres humanos compartimos una misma biología, o que tenemos recursos y limitaciones similares – por muchas diferencias de grado que pueda haber entre personas – o que somos víctimas potenciales de los mismos sesgos cognitivos, por más que el «mapa de sesgos cognitivos» concreto de cada persona pueda ser – que no lo sé – tan exclusivo como sus huellas digitales.

Criticar una metodología por ser «una» carece de sentido, sea la metodología que sea y, sobre todo, cuando además se suele criticar desde su desconocimiento.

Estamos ante una perversión intencional del lenguaje con el propósito de dar a entender que, como la metodología es «una», eso implica de algún modo que todas las personas que quieran aplicarla van a tener que desarrollar idénticos comportamientos, como si fueran clones. ¿En serio?

Siguiendo con esta perversión, es fácil llegar a la absurda conclusión de que la única forma de dar respuesta satisfactoria a las necesidades individuales es desarrollar una metodología distinta para cada persona. Algunas pseudo-metodologías «iluminadas» de productividad personal ya están dando pasos en esta línea.

El motivo por el que metodologías como GTD® perduran después de casi dos décadas y son adoptadas cada día por más personas, es simplemente porque funcionan.

En el caso concreto de GTD®, funciona porque se basa en principios productivos universales, sobre los que no solo permite sino que invita a hacer toda la adaptación a las propias necesidades que sea necesario.

El gran problema al que nos enfrentamos es que, por lo general, la gente critica desde la más absoluta ignorancia. Por mi actividad profesional, estoy harto de leer y escuchar sandeces que empiezan por «GTD® dice…». Y digo sandeces porque hablamos de puro pensamiento supositorio que – por supuesto – la metodología «no dice» en ninguna parte.

En los más de trece años que llevo usando GTD®, he leído muchas veces los libros de Allen, tanto en español como en su versión original en inglés, y me he tomado además la molestia de buscar en más de una ocasión esas supuestas afirmaciones por todas partes, por lo que sé – sin riesgo a exagerar – que más del 99% de esos «GTD® dice» son simples invenciones.

La metodología dice lo que dice, no lo que la gente se inventa que dice 🙂

En cualquier caso, lo importante es entender que la validez de los principios productivos es 100% compatible con su adaptación a las características individuales de la persona.

Por ejemplo, GTD® «dice» que la mejor práctica para elegir con confianza qué hacer en cada momento es filtrar qué opciones – de entre todo lo que tenemos que hacer – podemos hacer en las circunstancias en las que nos encontramos, tener luego en cuenta el tiempo del que disponemos, así como nuestro nivel de energía para, finalmente elegir del conjunto resultante aquella opción que consideremos más prioritaria para nosotros.

Esta «mejor práctica» aplica a todas las personas, independientemente de cualquier factor individual. Tener en cuenta los factores que te limitan, los recursos de los que dispones y, finalmente, cómo de prioritarias son para ti las cosas, te permite elegir sistemáticamente con más confianza en tu elección de la que te proporciona elegir al azar, ignorando toda esa información y empezando impulsivamente por lo último que te ha llegado o lo primero que se te pasa por la cabeza.

Obviamente, esta «mejor práctica» ofrecerá resultados distintos para cada persona. De hecho, uno de los ejercicios que hacemos en el curso inicial de GTD® tiene precisamente como objetivo que las personas experimenten como, ante una situación idéntica, las elecciones individuales de cada una de ellas son distintas.

Conozco a muchísima gente que usa GTD® y, a pesar de ello, no conozco a dos personas con un sistema GTD® idéntico. Cada sistema GTD® es único, original, adaptado a las circunstancias y a la personalidad individuales. De hecho, una característica de GTD® es que se adapta a todo tipo de persona y a cualquier tipo de circunstancia.

Si algo he podido comprobar en los años que llevo trabajando en el campo de la efectividad, es que somos muy buenos «echando balones fuera», en este caso «culpando» a las metodologías porque no se adaptan lo suficiente a nuestras características «especiales». Lo siento, pero no. Las metodologías no fallan, fallan las personas.

En mi experiencia, cuando una persona dice que GTD® no le funciona, lo que ocurre en realidad, en el 100% de los casos, es que:

  1. No ha comprendido qué es GTD®, sino que lo está suponiendo o se lo está inventando
  2. No está dispuesta a emprender el proceso de cambio y mejora personal que conlleva aplicar GTD®

No quiero alargarme más con el post, pero sí romper con la idea de que una metodología, por ser «una», tiene que ser necesariamente algo rígido, incapaz de adaptarse a la individualidad de cada persona.

Las personas somos mucho más parecidas en nuestros comportamientos básicos de lo que nos gusta creer. Aun así, yo también pienso que hay múltiples caminos hacia la efectividad personal. Es más, creo que probablemente haya un camino distinto para cada persona.

Lo que ocurre es que el problema no es «el camino», el problema es que es «un camino».

Cuando hablamos de efectividad, todos los caminos tienen baches y obstáculos; todos pasan por salir de la zona de confort y hacer las cosas de manera distinta y, por supuesto, todos requieren paciencia y perseverancia.

La diferencia entre las personas que llegan al final del camino – y mejoran su efectividad personal – y las que fracasan en el intento, no es qué camino han elegido, sino que las primeras han recorrido un camino y las segundas se han quedado donde estaban, diciendo que el camino no era transitable para ellas.

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Comentarios

Julen avatar
Julen


Creo, José Miguel, que "no se puede no estar de acuerdo" con lo que has escrito ;-)

Las metodologías son las herramientas que sirven para que los humanos hagamos las cosas mejor. Las habrá mejores y peores; las habrá que se apliquen mejor y peor. En el fondo creo que hablamos de una actitud. Sí, me parece que hablar de productividad personal es hoy, básicamente, una actitud.

En la universidad pasa que tenemos que reconocer que cada vez hay más oferta autodidacta. El mundo se ha abierto y las personas pueden poner en marca procesos para aprender de casi todo. ¿Quién certifica ese aprendizaje? Hay que hablar de open badges, no queda otra. El cambio es que no se explica tanto el éxito por la oferta sino por la demanda: no hay mejor predictor que quien quiere aprender.

A lo mejor, al final, con GTD o con otras técnicas para ganar en productividad personal, hablamos de actitudes.

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Muy de acuerdo, Julen. La efectividad personal es una actitud. Lo que ocurre es que la actitud es en ocasiones insuficiente. También hace falta conocimiento, habilidades...
Creo que es muy difícil certificar el aprendizaje. Lo que ocurre es que una metodología lo pone algo más fácil, porque es un conjunto de «algos», llámalo técnicas, procedimientos o lo que sea. En el caso concreto de GTD, es un conjunto hábitos. Como los hábitos son competencias, tienen la gran ventaja de ser observables. Si se ven, están y, si no, no están. Me sigue pareciendo muy difícil decir que una persona es un 87,43% de efectiva, más que nada porque la efectividad es un camino. Pero entiendo que un modelo de competencias si te permite establecer algunos niveles lo suficientemente nítidos como para diferenciar quien expresa los hábitos casi siempre de quien no los expresa casi nunca. Al final, en mi caso, certificar es comprobar que los comportamientos están ahí siempre o casi siempre.

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Julen


Mañana publicaré un artículo sobre open badges, un proyecto de Mozilla que ronda el asunto de las certificaciones "abiertas". Una labor faraónica, en cualquier caso. Ale, seguimos. Que tengas buen día :-)

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No me lo pierdo! Que tengas un buen día también :-)

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Silvestre


¡Qué buen post compañero!

Un fuerte abrazo.

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Muchas gracias, Silvestre :-)
Un fuerte abrazo.

Juan Carlos Hoyos Posada avatar
Juan Carlos Hoyos Posada


En muchos años de leer sobre GTD, advierto soy un pésimo practicante pero no dejo de intentarlo, he encontrado que lo que David Allen busco al escribir su metodología resumida en pocos pasos y con términos cotidianos le jugo en contra pues todo el que lee un articulo de un blog sobre el tema empieza a escribir "para ayudar a otros" a implantar el método y hacen todo tipo de explicaciones nada que ver. Esto ya lo tiene claro José Miguel quien en su Optima3 usa términos para nada cotidianos lo que obliga a la persona a estudiar detenidamente de que se trata lo que quiere poner en práctica. La facilidad que dio Allen de armar listas de tareas a nuestro gusto también provoco que cantidades de programas se bauticen como 100 % GTD compatibles solo por que llamaron a una de sus carpetas bandeja de entrada y a sus etiquetas las llamaron contextos, pocos programas que yo conozca obligan a usar los pasos de la metodología, que en ultimas es lo que nos ayudaría a implantar los hábitos que deben hacer parte de nuestra vida para liberarnos del estrés.

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Poco más puedo añadir a tu comentario, Juan Carlos :-)

Juan Carlos Hoyos Posada avatar
Juan Carlos Hoyos Posada


En Colombia existe un dicho: "El mal trabajador le hecha la culpa a la herramienta" y puede que los que no pudieron con GTD no lo entendieran o no se comprometieran... ¿Cuantos métodos de productividad no le han funcionado a usted? ¡piénselo!

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Fantástica pregunta!! :-D

Yan Vispo avatar
Yan Vispo


Gran post José Miguel

Si hay algo que queda claro en la lectura de Getting Things Done es la adaptabilidad del método a la persona. De hecho, en muchas secciones del mismo, David Allen invita al lector a personalizar su metodología (respetando las bases) según sus necesidades.

Como dices, GTD no es un método perfecto, pero probablemente es el que más se le acerca. Lo que he aprendido desde que me inicié en él es la absoluta necesidad que tenemos de trabajarlo desde una base hasta adaptarlo de la manera más afectiva a nuestra situación en cada momento.

Como dices, la efectividad es un camino, y añadiría que de constante investigación y aprendizaje de nuevas y mejores formas de planificación.

Quien busque en GTD un camino corto y alfombrado hasta un altar se equivoca y acabará pagándolo con el método por frustración. En cambio, quien realmente busque ser efectivo mediante el estudio y trabajo de una metodología totalmente adaptable encontrará en GTD su solución.

Abrazo

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Como me decía precisamente una persona en un curso la semana pasada, casi todas las cosas de la vida que realmente merecen la pena conllevan algún tipo de esfuerzo. GTD no iba a ser la excepción... ;-)
Abrazo

Jaime Planells Chicharro avatar
Jaime Planells Chicharro


Uy... cuanta verdad en esta entrada!! Fantástica reflexión que comparto al 100%
Un abrazo José Miguel

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Muchas gracias, Jaime.
Un abrazo!

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