Óptima Infinito

El Blog de José Miguel Bolívar

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Demasiada Experiencia Mata la Innovación

| tiempo de lectura 3:33'

La experiencia está sobrevalorada. Seguir otorgando a la experiencia una posición inmerecidamente destacada a la hora de evaluar el talento es uno de los muchos lastres que seguimos acarreando a pesar de encontrarnos ante una nueva realidad; una creencia absurda, residuo evidente de los paradigmas caducos que aún no hemos sido capaces de superar.

El movimiento se demuestra andando y el valor de la experiencia, sea el que sea, se debería medir comparando el valor producido en presencia de experiencia con el producido en ausencia de la misma. No sé si existe algún estudio serio a este respecto y, si lo hay, no lo conozco. Pero hay una serie de hechos, de fácil comprobación, que me parecen suficientemente contundentes como para, al menos, cuestionarse seriamente si el valor real que aporta la experiencia es tan relevante.

Por ejemplo, si tomamos como muestra algunas de las empresas más importantes de las últimas décadas, desde HP a Facebook, pasando por Microsoft, ¿qué experiencia tenían sus fundadores creando empresas cuando las crearon? Hasta donde yo sé, ninguna. En el extremo contrario, los directivos que han llevado a empresas como Kodak, Nokia o RIM a situaciones dramáticas, cuando no directamente a su desaparición, contaban con una amplia experiencia, probablemente incluso con cierto éxito, dirigiendo empresas. Paradójico, ¿no?

La sobrevaloración de la experiencia tiene, sin embargo, su razón de ser.

Por ejemplo, cuando hablamos de habilidades manuales, la experiencia sí es relevante. Lo que con frecuencia distingue a un buen profesional de otro excelente son las horas que ha dedicado a practicar esa habilidad, es decir, su experiencia. En este caso, el valor de la experiencia es optimizar el automatismo, lo cual se traduce en menos errores, mejor predictibilidad y, en general, más calidad.

Otro ejemplo en el que la experiencia tiene un valor es en contextos en los que las situaciones se repiten sistemáticamente y requieren una buena dosis de conocimiento tácito para abordarlas con éxito. En este caso, dicho conocimiento tácito suele producirse como resultado de numerosas pruebas ensayo-error, un esfuerzo que solo tiene sentido a la larga y cuando se sabe que va a poder aplicarse en el tiempo.

Llevando esto al mundo de la empresa, la experiencia es un valor, por los motivos antes indicados, en entornos tipo cadena de producción. En este escenario, contratar a un profesional con experiencia supone una ventaja frente a contratar uno sin ella. Por ejemplo, un profesional con experiencia requerirá una menor inversión, tanto en tiempo como en dinero, para formarse en los procedimientos de trabajo o en el uso de la maquinaria. También cabe esperar que cometa menos errores y que su ritmo de trabajo sea más próximo al óptimo que el de alguien sin experiencia. Es más, ante una hipotética situación imprevista, es lógico esperar que reaccione de forma más adecuada, ya que probablemente no sea la primera vez que se encuentra ante ella.

Sin embargo, en el trabajo del conocimiento, el valor de la experiencia no es tan evidente. Cuando la generación de valor reside más en pensar que en hacer, la experiencia pasa a un segundo plano. Cierta experiencia es positiva, ya que puede evitar errores «de principiante». Pero más allá de un mínimo, la experiencia empieza a jugar en contra.

El problema de la experiencia en el trabajo del conocimiento es que sustituye la reflexión por la creencia. Dejamos de pensar en el momento en que creemos que ya lo sabemos todo. Dejamos de probar cosas nuevas cuando ya sabemos, o creemos saber, qué puede funcionar y qué no. Y cuando dejamos de pensar, dejamos de contribuir a la aportación de valor.

En ese sentido, la experiencia puede ser incluso contraproducente. Por ejemplo, un profesional que lleve muchos años desempeñando un trabajo de forma inadecuada tendrá mucha experiencia en hacer las cosas mal pero eso no solo no es motivo de orgullo sino que probablemente plantee un problema adicional de cara a cambiar la forma de trabajo en un momento dado, ya que la forma incorrecta estará «cristalizada» y resultará muy difícil cambiarla.

El problema de muchas de las organizaciones es que están dirigidas por gente con demasiada experiencia y no necesariamente «buena». Al igual que la industria relojera suiza inventó el reloj digital y lo desechó, porque en su experiencia un reloj sin manecillas ni engranajes no era un reloj «serio», los dirigentes de muchas organizaciones no se atreven a dar los pasos necesarios para innovar en la gestión de las mismas porque en su experiencia, «eso no funciona».

Cuando tienes mucha experiencia crees que lo sabes todo, ya no necesitas aprender más y te auto-inhabilitas para innovar. Por eso algunas organizaciones punteras en su tiempo en gestión de personas, como HP, promovían activamente la rotación interna, de modo que ningún profesional con potencial permaneciera más de dos o tres años en el mismo puesto.

Y no era por incordiar, ni por crear una preocupación permanente a los responsables de equipo, sino porque sabían que demasiada experiencia no solo mata la innovación sino que, además, te vuelve incompetente.

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Comentarios

JC avatar
JC


Muy interesante tema. Un delicado equilibrio entre experiencia y la audacia de probar cosas nuevas es muy deseable en cualquier profesional. Claramente hay ciertas actividades para las que se necesita haber hecho algo alguna vez, porque sino la curva de aprendizaje se hace más larga de lo recomendable, especialmente cuando se trata de temas muy conocidos.

Es cuando hay que enfrentar nuevos desafíos (o cambios radicales de paradigma) cuando la valentía de encarar territorios inexplorados debería pesar algo más que la experiencia. Sin esa capacidad de romper con los preconceptos sólo nos mantendremos en el nivel de pensamiento que nos llevó al problema existente.

Saludos

JC
Twitter: @ComoMeOrganizo

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La experiencia es útil para muchas cosas pero, en mi opinión, no para innovar. Como digo en el post, la experiencia sirve para saber por anticipado como reaccionar, para automatizar la toma de decisiones y las acciones. No digo que la experiencia no importe ni que sea algo malo. Sería una afirmación absurda por mi parte. Solo digo que cuánto más creemos saber, menos abiertos estamos a aprender o a descubrir cosas radicalmente distintas. Personalmente estoy convencido de que la experiencia es muy buena para la mejora incremental pero fundamentalmente negativa para la innovación disruptiva.

Santi Garcia avatar
Santi Garcia


Muy buena entrada, José Miguel.

En mi opinión hay dos circunstancias en las que ese exceso de experiencia del que hablas es especialmente peligroso para una organización:

1) Cuando las experiencias de cada uno de sus miembros (y de todos ellos entre sí) son excesivamente homogéneas, lo que les llevará a interpretar la realidad de una manera uniforme.

2) Cuando esas personas no son conscientes de hasta qué punto su experiencia condiciona sus interpretaciones y las respuestas de la organización ante los desafíos del entorno.

Dos cuestiones en las debería estar ya trabajando cualquier empresa cuya competitividad dependa de su agilidad y su capacidad de innovación.

Un abrazo.

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Comparto tu opinión, Santi. Por paradójico que pueda parecer, cuando operamos demasiado tiempo en la zona de "competencia inconsciente", es decir, cuando creemos que lo sabemos todo, es porque olvidamos que lo que sabemos es porque hubo un momento en que lo aprendimos. En esa situación resulta fácil caer en la "incompetencia inconsciente", es decir, ignorar que sigue habiendo mucho que no sabemos y, por tanto, no sentir curiosidad hacia ello. Y sin curiosidad, no hay innovación.

Andres Morancho avatar
Andres Morancho


Creo que sacar la conclusión "demasiada experiencia mata la innovación" es muy prematuro y leyendo la argumentación no consigo encontrar ejemplos que lo demuestren fuera de los casos expuestos.

El artículo pone por ejemplo el caso de un determinado empleado con unas características determinadas, que poco tiene que ver con un empleado motivado e innovador.
La argumentación basada en un tipo de ejecutivo muy currado puede ser cierta sobre una determinada generación por motivos culturales, pero llevarlo al "todo" podría soponer que los investigadores experimentados tendrían sus capacidades innovadoras mermadas.

También pone el ejemplo de las grandes corporaciones. Pero entiendo que el mal de estas organizaciones está en como su gran tamaño termina "burocratizando" su propio sistema.

En el mismo artículo se cita "...puede ser..." claro!! puede ser mala como buena, dependerá de otros factores.

Ahora, observando el panorama real, no encuentro (en genérico) un paralelismo entre experiencia y falta de innovación; de hecho creo que en sí, la experiencia es buena al abrir mas campos creativos que nos lleve a la innovación.

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Hola Andrés. El post nace de mi opinión personal, formada a su vez a lo largo de mi carrera profesional, lo que evidentemente conlleva su sesgo particular. Admito que distintas vivencias personales puedan derivar en opiniones distintas. Por otra parte, no digo que la experiencia sea mala, sólo afirmo que "demasiada" experiencia es mala. También aclaro que mucha experiencia "cualitativa", es decir, variada, enriquece y puede incluso ser positiva para la innovación, porque amplía la perspectiva. Lo que considero negativo es la experiencia "cualitativa", es decir, mucho tiempo haciendo lo mismo y haciéndolo igual. En cualquier caso, aquí hablamos de puntos de vista, no de verdades, y la buena noticia es que caben todos :)

Giovanni Higuera avatar
Giovanni Higuera


me temo no compartir del todo el concepto,una cosa es cierta,los llamados innovadores (Hp y demas)lograron sun emporios después de su explosión de innovación con un gran equipo anonimo de asesores con toda seguridad cargados de experiencias.
Saludos y ............ Gracias
GIOVANNI HIGUERA

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No es necesariamente así. En el caso concreto de HP eran ellos dos solos en su garaje. Y no hablo solo de tiempos recientes ni de internet o alta tecnología. Lo mismo podríamos decir de Edison o de muchos otros.
Saludos y gracias por participar.

María González Merino avatar
María González Merino


Hola José Miguel. Coincido contigo en que la experiencia está sobrevalorada. No digo que no sea importante, pero es una variable más entre otras muchas que determinan un óptimo desempeño en un puesto. Hace unos días lancé una mini-encuesta (sólo 2 preguntas) para intentar averiguar qué piensa, de forma intuitiva, la gente, que predice mejor el desempeño.

Me quedo con tu frase "El problema de la experiencia en el trabajo del conocimiento es que sustituye la reflexión por la creencia". Coincido totalmente contigo, supongo que no es precisamente fácil asumir y aceptar que has estado 10 o 20 años siguiendo un método equivocado (o que antes valía pero ahora ya no), es lógico que haya una resistencia al cambio. Y no digamos si es una persona con poca o ninguna experiencia la que te lo propone...

Te dejo en enlace a la mini-encuesta por si te apetece contestar: http://www.e-encuesta.com/answer.do?testid=Ji0Eb5e2P3M= Los resultados los publicaré en mi blog cuando tenga suficientes respuestas.

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Hola María. Acabo de contestar a la encuesta y me interesa mucho conocer los resultados. He tenido la suerte de poder seleccionar talento durante toda mi carrera profesional y presumo de tener un "hit-rate" francamente bueno prediciendo el desempeño y he echado en falta un aspecto crucial en mi opinión a la hora de predecirlo, que es el jefe. He visto talento puro rendir a niveles desastrosos por culpa de un mal jefe. El talento, si lo es, necesita espacio y se asfixia trabajando con un micro-manager.

maecela avatar
maecela


creo que no habria que extremar afirmaciones, hay de todo para todo y hay casos en lso que se dan todas las situaciones,sin embargo sì creo que el problema es tratar la cuestion superficialmente dejandose llevar de "formulas", que no las hay dado que el criterio es en cada caso lo que deberia primar; es como en las cuestiones del amor, no existen formulas que aseguren nada, para cada uno se trata de algo diferente. :wink:

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El título, algo provocador, lo reconozco, es solo una licencia literaria. Entiendo que hay excepciones en ambos sentidos y hablo desde el punto de vista de mi experiencia. Puede que haya grandes innovadores que hayan estado años haciendo lo mismo y que no los haya en gente con diversidad de experiencias pero no es lo que yo he vivido hasta ahora :-)

Juan Carlos Jimenez avatar
Juan Carlos Jimenez


Hola José Miguel, muchas gracias por compartir esta reflexión. Es muy oportuna y pertinente en las empresas que tienen dificultades para asimilar procesos de cambio o desean estimular la innovación en sus equipos de trabajo. En su libro, "Made To Stick", los profesores Chip y Dan Heath (de las universidades de Stanford y Harvard respectivamente), indican que en muchos casos el conocimiento y la experiencia son como una "maldición"... Lo que suena fuerte, pero que ejemplifica muy bien sus efectos... Saludos cordiales.

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No conocía el libro pero me alegra ver que no soy el único que piensa así ;-)
Un saludo!

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caos30


Me ha parecido muy interesante este artículo, probablemente hace meses q no te leía uno tan bueno. Sin embargo, no concuerdo contigo en todo lo q has dicho en él.

Decir que soy programador y me gusta la programción desde q me iniciaron a los 14años (ya hace casi 30!). Es decir, que me paso el día pensando y trabajando con información, así q creo q sé de q hablo, además de q soy ldo. en psicopedagogía (mejor no preguntes... es largo de explicar ;)

En contra de lo q has dicho yo pienso q en los trabajos del conocimiento la experiencia sigue siendo un valor. Ese mínimo que tú mencionas no me queda claro q exista, y ni mucho menos si edxiste se alcanza en pocos años! Yo cada semana aprendo cosas nuevas y de vez en cuando me doy cuenta de q doy saltos cualitativos en mi desempeño. Lo digo para q no veo el aprendizaje como una cuestión cuantitativa o de mera acumulación sino más bien una espiral.

Me gusta la metáfora de la espiral porque me sirve para transmitir que al inicio parece que hay más aprendizaje, más movimiento, igual q en la espiral al inicio los círculos son más pequeños y por tanto hay curvas cerradas y se cierran ciclos más rápido. Por contra, a medida que la espiral sobreviene grande y más grande la curva de la misma se hace más plana (jeje igual q la curva de aprendizaje). Menos novedad -aparente- y menos aparente cambio.

Te lo preguntaría de otro modo:¿tú crees que no has crecido personal y profesionalmente y en conocimiento del mundo y de ti mismo, desde hace dos años atrás? No creo que yo sea el único que cada año me sienta diferente q el año anterior....

Un saludo. Repito, interesantísimo tema. Gracias por tu artículo.
SERGI

Pd: para muestra un botón, hace justo un año no conocía tu blog. Tú me diste a conocer la filosofía y el método GTD! Eso no es un grado de experiencia?

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Hola Sergi. Creo que compartimos punto de vista. Tal vez no he logrado dejarlo claro en el post pero mi crítica no es hacia todo tipo de experiencia, sino hacia la experiencia "cuantitativa" y monolítica, vamos, hacia la experiencia tan valorada en nuestras organizaciones por un colectivo de tamaño nada despreciable.
Tú hablas de experiencia "cualitativa", de diversidad, de crecimiento, de desarrollo y aprendizaje constante. Esa experiencia te hace no olvidar nunca que es más lo que ignoras que lo que sabes, requisito indispensable en mi opinión para cuestionarte lo que sabes y, en consecuencia, para estar abierto a descubrir y probar cosas nuevas. La experiencia "cualitativa" es la base de la hibridación, así que evidentemente no puedo decir que mata la innovación. Lamentablemente cuando en las empresas se habla de experiencia a la hora de seleccionar un candidato, lo que se valora es que lleve mucho tiempo haciendo lo mismo y eso, estoy convencido de ello, es contrario a la actitud que se precisa para innovar.
Un saludo.

José López Ponce avatar
José López Ponce


Interesante reflexión, sin embargo, en mi opinión, se debería introducir muchos más matices que permitan contextualizar el tándem experiencia-innovación en una organización. Por ejemplo, desde el punto de vista de la organización, en las que son muy jerarquizadas-burocratizadas, la “experiencia”, a menudo, es un grado en el ejercicio del poder y un freno en la innovación, mientras que en organizaciones más abiertas con estructuras de poder más horizontales, la experiencia puede ser una contribución a la innovación.

También, podríamos diferenciar las actitudes personales, no es lo mismo la experiencia que se va adquiriendo sin salir de la propia zona de confort, que la experiencia que se va adquieriendo cuestionando tu propia zona de confort (apertura de horizontes). En el ámbito del conocimiento, la experiencia es tremendamente acumulativa y, con una apertura de visión, un terreno abonado para la innovación constante.

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Hola José. Estamos de acuerdo. He intentado aclararlo en mis respuestas a los comentarios anteriores. La "experiencia" de la que hablo negativamente es la que comentas de las organizaciones jerarquizadas-burocratizadas, es decir, la más habitual en este país.

José Javier Navas avatar
José Javier Navas


Buena reflexión.
Mi experiencia, revisable a diario, me dice que hay un tipo de profesional, indeseable por deshonesto y tóxico, que rehuye la innovación, sencillamente por la carencia en su perfil de la necesaria intelingencia para reciclarse. son "profesionales de probada experiencia". Suelen estar en despachos con sillones de cuero y consejos de administración. Su experiencia les limita a esos puestos, en los que no se sabe muy bien qué hacen.
Como se apunta en algunos comentarios, es necesario el equilibrio.
Os aseguro que en los trabajos "tipo cadena" es necesaria una flexibilidad mental elevada para, justamente, innovar y vencer las reticencias de los mencionados anteriormente. El know-how de cualquier empresa, ya sea productora de bienes o servicios, no es algo estático. Y si lo es, ya está muerta.
Equilibrio. Y sobre todo expertos y expertas flexibles, qué sepan adecuarse e impregnarse de las brisas frescas. No de los que cierran ventanas para que no entren.

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Hola José Javier. Diversidad de experiencia frente a cantidad de experiencia. Creo que esa diferencia marca la diferencia en la flexibilidad. Ampliar en horizontal más que profundizar en vertical.
Un saludo.

Laura avatar
Laura


Interesante artículo, pero no estoy de acuerdo con lo que ha escrito.
En la actualidad, la denominada era del conocimiento en la que vivimos, exige a los profesionales que deben ser integrales, saber de todo un poco, o por lo menos relacionado a su área. Si no tiene conocimientos, si la experiencia no está a su lado, entonces innovar no es su caso??
Mucha gente que han ayudado al progreso de la humanidad, tenían experiencia previa en algo en específico, se cometieron muchos errores hasta llegar al éxito de lo que buscaban en su momento.
Experiencia es igual a innovación, a buscar nuevas formas de procesos, nuevas maneras de hacer las cosas.

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Hola Laura. Como he indicado en otros comentarios, la experiencia no es única sino de, al menos, dos tipos. Una de ellos favorece la innovación pero el otro no. Por desgracia, al menos en España, son muchas más las empresas que valoran la "experiencia cuantitativa" que la "experiencia cualitativa". El resultado habla por sí solo...
Saludos.

Raquel avatar
Raquel


Completamente de acuerdo... En muchas ocasiones la acumulación de experiencias, tanto propias como ajenas, nos convierte en máquinas que lo único que son capaces de pensar es esto se hace así porque siempre se ha hecho asi, o porque lo dice X. Esto es un fiel reflejo de la paradoja de los monos y los plátanos.
Desberíamos ser todos más críticos con nosotros mismos y las circunstancias que nos rodean y ser un poco menos criticones con todo lo que nos parece que no nos conviene (en muchas ocasiones nos equivocamos aunque no lo sepamos).
La experiencia puede ser un valor pero los que no la tienen no han de amilanarse por ello ya que la formaciòn, adaptabilidad, proactividad y ganas de aprender pueden suplirla con creces. Ya es hora de que quien lo tenga que tener en cuenta lo haga. Y por otra parte los que tengan experiencia, que la usen pero que no la impongan. Es básico ser flexible y consciente de que en esto, como en todo, podemos estar equivocados y siempre es bueno tener la predisposición a aprender del que "parece que no sabe".
Soy de la opinion de que las cosas que funcionan siempre pueden mejorar.

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Muchas gracias, Raquel. Comparto tu opinión en cuanto a que todo se puede mejorar por bien que funcione. En cuanto a la experiencia, creo que es un elemento útil, que ayuda si se sabe aprovechar pero que no debe sobrevalorarse.
Un saludo.

Montserrat Garcia avatar
Montserrat Garcia


Creo que lo que mata es tomar conceptos aislados. Como tú, desconozco si hay estudios al respecto (aunque, seguro que sí ... los hay para todo y para todos los gustos). Si me lo permites, me gustaría recordarte que Generalizar es siempre un Peligro.

No sé lo que te ha llevado a esta reflexión, o a frases contundenes como "Cuando tienes mucha experiencia crees que lo sabes todo, ya no necesitas aprender más y te auto-inhabilitas para innovar". Si no procede de una "maravillosa estadística", de dónde procede ? Y, si te "auto-inhabilitas", digo yo que dependerá de cada "auto-" ?.

A estas alturas ya habreis adivinado el motivo de mi implicación en el tema (o, no). Pero mi comentario no emana de vivencias personales sino de la convicción y de lo que observo a mi alrededor, a dia de hoy. Incluso en twitter se han publicado muy recientemente varios comentarios al respecto, llegando a afirmar que "... un 71% de los Ejecutivos Senior utilizan las Redes Sociales más que los Ejecutivos Junior (según Google, via @Miscelanea).

De igual forma que, es cierto, Experiencia no es igual a Excelencia ... Innovación tampoco implica Perfección. Y me atrevería a afirmar que la innovación tampoco es siempre rompedora (disruptiva). Vuelvo al principio : sigo pensando que el éxito está en colaborar, conjugar, compartir, y muchas otras cosas que empienzan por "co-/con-/com-". Incluso para Innovar.

Bien, espero haber logrado al menos tu com-plicidad para con-siderar otras posturas que con-templen, por ejemplo, la co-existencia razonable de ambas.

Saludos cordiales.

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El post no se basa en estudios. Es simplemente mi opinión, basada en mi experiencia. No generalizo en tanto que no estoy hablando de una relación causa-efecto sino de una correlación que, a tenor de los comentarios, no solo he observado yo. Evidentemente hay excepciones, así que claro que existe ese espacio para esa co-existencia que mencionas, pero creo que, en general, la experiencia está sobrevalorada. Por otra parte, el post no dice que la experiencia sea buena ni mala. Lo que critica es la actitud de muchas personas que creen que su dilatada experiencia las hace más capaces o mejores que otras. Esto puede ser o no cierto para según y qué personas y cosas pero no necesariamente para innovar. Y es cierto que innovación no implica perfección, ni falta que hace, añadiría yo, pero sí implica adaptación y supervivencia, hoy posiblemente más que nunca.
Saludos cordiales.

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