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Comunicación 2.0: Son los Valores, no la Tecnología

| tiempo de lectura 3:04'
Plone Conference 2009 Group Photo, cortesía de Christian Scholz

Las redes sociales han alcanzado un punto de madurez en el que ya no son algo exclusivo de una «panda de frikis» sino una realidad de la que estar ausente empieza a significar muchas cosas y no precisamente positivas.

Esta madurez implica necesariamente una popularización y masificación de las mismas, con un ritmo y un volumen de incorporación de personas muy superior al que existía hace unos años, cuando solo los early adopters (primeros seguidores) estaban allí.

Imagino que no será el único motivo pero sí creo que este fenómeno de popularización y masificación tiene bastante que ver con comportamientos que hace unos años eran infrecuentes y que ahora son cada vez más habituales en las redes sociales.

Creo que antes, hace tan solo unos pocos años, la mayoría de las personas que se acercaban a las redes sociales lo hacían con una actitud diferente. Para bien o para mal no era fácil encontrar información que dijera qué hacer, cómo comportarse, de qué iba aquello… Lo lógico, por tanto, era acercarse desde la curiosidad, ver qué pasaba en cada red y cuál era la forma «normal» de interactuar en ella.

Creo que esa misma falta de recursos al aproximarse a las redes sociales hacía que luego surgiera un impulso natural por «echar una mano» a la gente que se seguía incorporando. Como además el ritmo de incorporación era moderado, daba tiempo a saber más de las personas con las que te relacionabas, de sus intereses, aficiones y valores. Estos mismos intereses, aficiones y valores eran los que aglutinaban personas y daban lugar a comunidades virtuales.

Además, muchas de las personas que se incorporaban en esta época eran creadores de contenidos: blogs, fotos, videos, presentaciones… Compartir es un impulso natural y las redes sociales lo facilitan de forma extraordinaria, no solo facilitando el hecho en sí de compartir sino por el estímulo añadido que supone llegar a una audiencia potencialmente tan grande.

Es esta combinación de un interés previo por compartir contenidos con la existencia de una tecnología potente y muy fácil de usar lo que potencia el desarrollo de determinados comportamientos frente a otros, dando lugar a los llamados «valores 2.0», como son por ejemplo la colaboración o la transparencia.

Pero ahora la incorporación a las redes sociales no se lleva a cabo necesariamente desde la curiosidad. Son muchos los que se acercan porque entienden que «deben» estar ahí y muchos también los que se acercan «a ver qué pillan». Y no es que me parezca mal ni lo uno ni lo otro, sino que creo que esa actitud no acaba de encajar en las redes sociales.

Observo cada vez con más frecuencia un nuevo comportamiento, consistente en intentar replicar en las redes sociales las formas de hacer «tradicionales». En mi opinión, comportarse así es no haber entendido nada. Por este mismo motivo hay empresas que están empezando a abandonar Facebook tras un estrepitoso fracaso y sin embargo hay otras que van de éxito en éxito. Las primeras han hecho «lo de siempre» pero en las redes sociales, no viendo en ellas más que una tecnología que sirve para amplificar a muy bajo coste su discurso habitual. Las segundas, por el contrario, han  entendido que las redes son conversaciones entre personas y han adecuado su comunicación a este nuevo canal.

Creer que lo importante de las redes es la tecnología y lo que esta supone en cuanto a alcanzar públicos inmensos a bajo coste es síntoma de ignorancia o de prepotencia, o de ambas cosas, y conlleva unos costes de aprendizaje importantes.

La tecnología es un medio, muy importante y muy potente, pero solo un medio. Por eso, el éxito en las redes sociales, lo definamos como lo definamos, no depende tanto del dominio de la tecnología como de entender que las redes son conversaciones, que las conversaciones son generalmente sobre contenidos que aglutinan intereses y que llevan asociadas una serie de valores. En resumen, que esto va de personas y de sus valores. Entenderlos, adoptarlos y comportarse coherentemente con ellos es lo que permitirá que ser capaces de comunicar con voz humana, mediante conversaciones en lugar de monólogos.

Pero para ello, primero hay que entender en comunicación 2.0 lo que importa son los valores, no la tecnología.

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Comentarios

Isabel avatar
Isabel


“Curiosidad, colaboración y transparencia”.

Para eso hace falta reflexión, algo que parece haber desaparecido entre tanto ruido y ecos de lo antiguo potenciados por las posibilidades de la tecnología. Ese ruido es difícil de controlar pero se empieza a observar un renovado interés por nodos de red más pequeños y amigables y en eso vuelven a tener que decir mucho los blogs. El blog está siempre ahí, para que elijas el momento en el que tu atención está disponible para escuchar y reflexionar y con su espacio abierto para compartir impresiones.

Magnífico relato de la situación. ¡Un saludo!

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Muchas gracias, Isabel. Creo que con la llegada de twitter y la consolidación de Facebook hubo muchas prisas por enterrar a los blogs. Personalmente creo que siguen siendo una pieza clave y un elemento indispensable para la creación y dinamización de pequeñas, o quizás no tan pequeñas, comunidades.
Un saludo!

María González Merino avatar
María González Merino


Coincido totalmente contigo, José Miguel. Hay muchas empresas que siguen pensando que los medios sociales son como las "páginas amarillas". Es que es un cambio cultural difícil para mucha gente.
Ahora hay que intentar trasladar los valores 2.0 al mundo 1.0,que me parece a mí que se nos está quedando arcaico. ¿Habrá que esperar un relevo generacional (o dos) o podremos verlo antes?

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A mí me parece que hace mucho que se quedó arcaico :-D Y me temo que sí, que al menos un relevo generacional nos va a tocar esperar. Pero bueno, poco a poco y sin perder la esperanza...

Alberto avatar
Alberto


Totalmente de acuerdo contigo, José (una vez más). El verdadero reto para las empresas no es la implantación de tecnología 2.0, sino conseguir que en entornos habituados al control de la información nazca el sentimiento de compartir y colaborar. No se trata de simplemente abrir blogs, twitters, wikis y demás herramientas 2.0, se trata de sustituir el “discurso” por la “conversación”. El dospuntocerismo es una cultura, una actitud de escucha, diálogo, colaboración, transparencia y honestidad.

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Pues eso. No se me ocurre nada más que añadir a tu comentario. Más claro, agua :-)
Un abrazo

@LahozRoyo avatar
@LahozRoyo


Gracias por esta clarificación tan lúcida, José Miguel. Me imagino que, como pasa en todo, irá haciéndose una selección natural por afinidades e intereses de intercambio "win to win" y los que no se sientan cómodos desaparecerán, bien por propio abandono o por simple marginación. Hablamos de la aportación desinteresada inicial para entrar en una rueda gigante interactiva del "quid pro quo", por el simple deseo de la retroalimentación de esos valores.

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Comparto tu análisis, Carlos. Mi preocupación es porque el volumen actual que representan estos comportamientos es importante y genera mucho ruido en la conversación. Pero coincido contigo en que el tiempo pondrá cada cosa en su lugar.
Un saludo.

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Alberto Blanco


Muy buen post, JM. Lo que ocurre con los os valores cuando no se aterrizan en comportamientos observables, es que quedan muy bonitos en un póster, o en un catálogo variado como el que ofrecía Groucho Marx.

Y cuando llegas a los comportamientos, te das cuenta que no han cambiado mucho de los de nuestra vida offline. Sii ya traes de casa esos comportamientos, cuando te acercas a las redes sociales los manifiestas. Y cuando no, en las redes sociales te conviertes simplemente en un avatar, en un alias.

Un abrazo

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Si, con un pequeño matiz. A veces los valores están ahí pero no se manifiestan porque el entorno no ayuda. Creo que las redes sociales incitan a compartir. No sé exactamente por qué, aunque intuyo que nuestra común amiga Dolors podría decírnoslo, pero estoy convencido de que es así. El problema lo veo cuando los comportamientos que ya exhibes al acercarte a las redes sociales con manifiestamente opuestos a los "valores 2.0", porque, coincido contigo, probablemente acabes siendo nada más que un alias.
Un abrazo.

Liberto Pereda avatar
Liberto Pereda


Aprecio el espacio que abres y sostienes para compartir y conversar.

Me imagino este post escrito, o mejor dicho contado en forma de 'storytelling', hace unos 3000 años cuando los seres humanos comenzamos a ver en la propiedad y en la jerarquía un atajo para llegar a la 'seguridad'. Un grupo, reunido en círculo en torno a un fuego (su centro), compartía historias desde la genrosidad. ¿Era aquel el 'mundo 0.0'?

Los valores del 2.0, no son exclusivos de este 'mundo'. Son valores intrínsecos al ser humano. Tal vez, como consecuencia de la obsesiva tendencia al control, hemos encontrado en el 2.0 una vía para recordar aquello que nos es propio. Tan solo añadiría a esa lista, co-crear y celebrar ahora y en el futuro.

Es imposible estar 'ausente' sin estar 'presente'. Ambos van juntos y ni lo uno es bueno, ni lo otro es malo. Forman parte de una misma unidad. Todos estamos 'ausentes' y 'presentes' al mismo tiempo. Yo escribo este comentario en este momento, estoy 'presente'. También he compartido esta perspectiva con alguna persona que ha decidido no estar en las redes. ¿Está por ello ausente de la conversación? ¿Y si los 'ausentes' nos están diciendo que lo que se hace en las redes es necesario también en el 'mundo 1.0', con los vecinos, la familia, los colegas,...? No siento que sea un camino adecuado el de crear separaciones entre mundos, pues solo nos lleva a polarizar aún más el 'Mundo'.

Saludos!

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Comparto tu opinión, Liberto, sobre que los valores del 2.0 no son nuevos ni exclusivos. Pero me parece evidente que a día de hoy existe una correlación entre las redes sociales y la expresión de estos valores en forma de comportamientos.
En cuanto a no estar en las redes, me temo que sí, que es estar ausente de buena parte de la conversación. Es sin duda una opción válida y respetable, pero no exenta de consecuencias.
Mi intención no es separar, sino únicamente reflexionar sobre una realidad que "es". La brecha digital está ahí. Existe. Los valores de la sociedad industrial son distintos de los de la era del conocimiento. Y a mí personalmente me gustan más estos últimos.
Saludos!

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Liberto Pereda


Gracias por tu respuesta José Miguel.

Es cierto que hay correlación entre 2.0 y dichos valores, pero también existe la correlación con 1.0. Que en determinados ámbitos del 1.0 no se practiquen o se practiquen otros más superficiales, principalmente por falta de conciencia, no quiere decir que no se practiquen en todo el 1.0, de la misma forma, como tu bien dices en el artículo, que no siempre ocurre así en el 2.0. Hay muchísimos ejemplos de esos valores en cada rincón del 1.0 también.

Los valores pueden ser más o menos profundos, pero en cualquier caso intrínsecos del ser humano. El pensamiento, la palabra y la acción emanan desde los valores y creencias, en cualquier 'mundo'. Valores como libertad, compasión, integridad, colaboración, creatividad, igualdad, transparencia, justicia, etc. son del ser humano, con independencia de donde comparta a través de su expresión.

Mi intención no era decir que tu estés creando separación, tan solo aportar la perspectiva de que el mero hecho de hablar de mundos diferentes, crea separación e incluso marginalización.

En mi opinión estamos entrando (si no de lleno ya) en la sociedad creativa, que va a permitir profundizar más aún en los valores que soportan nuestro pensamiento, palabra y acción. Los jóvenes "y" por ejemplo están siendo capaces de combinar todos los 'mundos', desde esos mismos valores para encontrar soluciones creativas a los retos que enfrentan.

Saludos!

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Gracias por la aclaración, Liberto. Coincido contigo en que estamos entrando de lleno en la sociedad creativa y que los jóvenes "y" pueden ser el puente que una ambos mundos.

Saludos!

Uxio avatar
Uxio


Muy buenas,
Me ha encantado la reflexión y la veo muy certera. Sin embargo, considero que cualquier proceso de masificación / adopción masiva modifica necesariamente los valores de partida. Los valores de colaboración y transparencia de los early adopters seguirán presentes pero coexistiendo con otros. Por ejemplo hay muchos simples "consumidores" que se acercan buscando info pero ni colaboran ni comparten nada en especial, y al mismo tiempo hay muchos "altavoces" que comparten info pero no interactúan... Todos ellos forman parte del ecosistema. No es que no se "hayan enterado", es que simplemente hacen un uso diferente...
Un abrazo 2.0 :)

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Muchas gracias, Uxío. Hacen un uso diferente y, en mi opinión, subóptimo. Los free-riders existen desde siempre pero creo que en las redes sociales, precisamente por la transparencia de las mismas, son un entorno donde quedan pronto en evidencia. Cuando digo que no se han enterado me refiero a que son tácticas lícitas pero probablemente lejos de ser idóneas. Mi supuesto, tal vez erróneo, es que si conocieran mejor la dinámica "natural" de las redes sociales, posiblemente modificarían su conducta probando otras tácticas.
Otro abrazo 2.0 :-)

Coontigo avatar
Coontigo


Concuerdo totalmente con tu articulo Carlos , estamos ante un canal de comunicación con enorme potencialidad nadie lo duda. Pero lo cierto es que esta forma de comunicación requiere cierto entendimiento y adaptación por las empresas que quieran hacer uso de ella también es una obviedad, y esto es lo que todavía muchas compañías no entendieron.

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