Óptima Infinito

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Trabajar es Algo Más que Producir

| tiempo de lectura 2:42'

Hace un par de semanas que comencé a impartir un módulo de Gestión del Conocimiento en el Máster de Recursos Humanos del Centro de Estudios Garrigues. Mi objetivo para esta parte del programa es que los alumnos tomen conciencia y se familiaricen con las tendencias más recientes que están surgiendo en el campo del aprendizaje organizacional favorecidas por el auge de Internet y la tecnología en general, así como de las redes sociales en particular.

En una de las primeras sesiones, al pedir feedback a los alumnos sobre nuevas formas de aprender y compartir conocimiento, como por ejemplo los Entornos Personales de Aprendizaje (PLEs) o las Comunidades de Práctica (CoPs), surgió un punto de debate sobre la posibilidad real de implantar este tipo de prácticas en las organizaciones. El sentir generalizado de los alumnos era que, si bien estas herramientas les parecen muy útiles a la hora de adquirir, compartir y generar conocimiento, los empleados «no disponen de tiempo» para dedicarlo a estas actividades «porque tienen que trabajar y ser productivos…».

No es la primera vez que me encuentro ante este paradigma, claramente establecido en la sociedad actual, y yo me atrevería a decir que especialmente arraigado en la española, según el cual, todo lo que no sea producir [bienes o servicios] no es trabajar.

Esta creencia se complementa y refuerza aquella otra, negada en público pero reconocida en privado, según la cual la Formación tiene sobre todo la misión de recompensar, motivar o mejorar el clima laboral. En realidad los empleados, por no hablar de los directivos, no necesitan aprender nada porque ya lo saben todo, que para algo son talento.

Pero no es únicamente un problema organizativo. Los empleados, las personas individuales, también han caído en esta trampa. Paradójicamente, perder centenares de horas anuales, literalmente, frente al correo electrónico, sí lo consideran trabajar pero no creen que dedicar una fracción de ese tiempo absurdamente malgastado a adquirir, compartir y generar conocimiento lo sea.

Por eso la gente entra a los cursos de formación con el móvil o la BlackBerry encendidos y, cuando sale de ellos, no dedica tiempo a poner en práctica lo aprendido. Y luego nos sorprendemos de seguir teniendo organizaciones prehistóricas batiendo récords de improductividad y presentismo…

Sin embargo, este comportamiento no deja de ser lógico. En un entorno en el que pensar, aprender o innovar son considerados elementos ajenos al trabajo, lo normal es que no se piense demasiado, se aprenda poco y se innove menos.

Lo peor es que los efectos perniciosos de la excusa «no tengo tiempo para […] porque tengo que trabajar» afectan no sólo al ámbito laboral sino a otros aspectos de nuestra vida, desde la consecución de objetivos personales a la búsqueda de empleo, pasando por la productividad personal.

Por ejemplo, los que usamos GTD sabemos por experiencia que, de las 3 formas de trabajar posibles, la menos productiva es trabajar en las cosas a medida que surgen, que es precisamente en la que trabajan habitualmente la mayoría de las personas. ¿Por qué siendo esto evidente no hay más personas que trabajen en la forma más productiva, que es trabajar en un trabajo ya definido? Muy sencillo. Porque para poder trabajar en un trabajo ya definido primero hay que dedicar tiempo a definirlo.

Y es que ese es el principal problema de este autoengaño, ya que si nunca tienes tiempo para afilar el hacha, es cuestión también de tiempo que cada vez cortes menos árboles por día, como explica estupendamente Alfonso Alcántara (@Yoriento) en esta metáfora aplicada a la búsqueda de empleo.

Para un trabajador del conocimiento, el definir su trabajo, innovar o aprender constantemente no sólo son componentes esenciales de su propio trabajo, sino que su importancia es tanta, o incluso mayor, que la de producir.

Y hasta que esto no se entienda, seguiremos teniendo un problema serio.

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Comentarios

Francisco Sáez avatar
Francisco Sáez


¡Amén! No puedo estar más de acuerdo. Y no entiendo cómo es tan difícil de entender para las empresas o quienes las lideran (mejor, diré quienes las gestionan). No sé cuantas veces, una tarea que preveía iba a ocuparme varios días, me ha llevado terminarla sólo unas horas gracias a Internet y las Redes Sociales. Igualmente, encontrar la solución óptima a un problema siempre ha tenido mucho que ver con la formación recibida anteriormente, ya sea presencial, a distancia, mediante libros, etc.

Es tan evidente que llega a ser frustrante. Supongo que la situación cambiará a medida que los que lleguen a posiciones directivas en las empresas sean personas que entiendan perfectamente la realidad actual. Cada vez son más; esa es la esperanza.

Un saludo, José Miguel.

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Cada vez son más porque yo creo que es algo estrechamente ligado al relevo generacional. En cualquier caso, no demos por sentado que las nuevas generaciones son la panacea porque también han heredado muchos de los malos hábitos de las generaciones precedentes. El reto sigue siendo desligar trabajo y ubicación. Cuando eso se consiga, habremos recorrido la mitad del camino.

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Iago Fraga


También es cierto que habría que poner ciertos indicadores para ver si la inversión en formación es ciertamente eficaz. Al no estar dispuestos a poner esta "sobrecarga" totalmente necesaria es como un pez que se muerde la cola. Se deshecha el aprendizaje porque se le menosprecia constantemente, pero no se va a intentar medirlo de alguna manera porque supondría una pérdida de eficacia.

La metáfora del leñador no puede estar más clara. Ahora me surje la duda de donde estaré siendo yo mismo así. No creo que sea tan fácil el darse cuenta.

Un saludo,

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Normalmente soy partidario de medir pero en este caso no veo claro cómo hacerlo. Me parece más importante la actitud. Asumir que si no aprendes de forma continuada es sólo cuestión de tiempo que te quedes obsoleto. Ahí la medición es sencilla: o aprendes o no aprendes constantemente :)

Omar Israel Carreño Robles avatar
Omar Israel Carreño Robles


Mi estimado José Miguel,

No podría estar más de acuerdo contigo en cuanto a la falta de interés por muchos de buscar siempre ser mejores y dedicar más tiempo a pensar, lamentablemente hay quienes piensan que aprender DEBE traer aparejado un movimiento laboral con su consiguiente incremento de manera inmediata, y si no se da, entonces NO tiene caso hacerlo.

En este sentido he visto que mucha gente no busca aprender o pensar para mejorar sino que simplemente debe existir un beneficio inmediato, sino no vale la pena ningún esfuerzo.

Algo que me gustaría comentarte es que creo que este problema es también de la sociedad mexicana, por eso considero importante transmitirlo a este mercado para ir cambiando la mentalidad.

Te mando un abrazo.

Omar Carreño

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Hola Omar. Creo que es un problema más o menos generalizado, aunque desigualmente repartido. Aprender no es una opción, en mi opinión, sino que se ha convertido en un requisito para evitar la obsolescencia a corto plazo y lo que ello conlleva en la era del conocimiento. Como suele ocurrir, los cambios se producen más rápido que la adaptación a los mismos, así que imagino que tardaremos en ver un cambio significativo de actitud...
Un abrazo,

@manolo_lama avatar
@manolo_lama


De las mejores entradas que te he leído si no la mejor. Gracias.

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Muchas gracias, Manolo. Un abrazo

Julio avatar
Julio


Se puede hacer un simil con el uso de las web 2.0, ya lo tratabas en la entrada de ¿Quen le pone el cascabel al gato? , el cambio de modelo tardará decadas, al igual que los modelos organizativos anclados en pasados siglos y es que el tratar de mantenerse en el poder es dificil de superar pero la realidad es terca, el problema es que nos estamos desangrando de mala manera y en muchos casos no somos capaces de romper esos modelos.
La crisis está a acelerando la caida de muchos de los que no se han ido adaptando y nosotros tenemos que hacer ver que el uso de estas herramientas puede ayudarnos en esta evolución y ya lo decía darwin que sobreviven los que sean capaces de adpatarse y no los más fuertes.

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La crisis no ha acabado y aún queda mucha empresa obsoleta por desaparecer. Es la evolución natural, como bien apuntas. Creo que veremos cambios substanciales antes de lo que creemos, aunque sea mucho más tarde de lo que nos gustaría :wink:

Saraugo avatar
Saraugo


@JMBolivar --> como se suele decir "Ahí le has dado". Si señor, desgraciadamente la mentalidad es "si no estás moviéndote es que no haces nada". El problema que tengo yo, que soy "supervisor" de 4 personas en mi trabajo, es que son ellos, los "trabajadores" los que se ponen la soga de este concepto erróneo. Es más, frases del estilo "o gestiono y planifico o hago mi trabajo" las tengo a la orden del día.
Por no hablar de su interés cero por cualquier tipo de formación o búsqueda de conocimiento por su cuenta. Por otro lado, también me resulta difícil el tener que justificar mis ganas de conocimiento en campos en los que alguno de mis superiores no ve que sea productivo para mi actividad ...

@Omar -> no creas que es sólo propiedad de la sociedad mexicana. en España ocurre tres cuartos de lo mismo.

Saludos

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Soy consciente de lo que comentas y me consta que en muchos casos es así. Suelo centrar mi crítica en los managers y supervisores porque creo que la mayoría de la gente cuando se incorpora al mercado laboral no es así, sino que con el tiempo la vuelven así.
También el tema de la jerarquía juega aquí un papel crítico. A ver quién llega a una empresa y se atreve a desmantelar las diversas capas de mandos... De todos modos, los cambios se irán produciendo poco a poco pero imparables. Es cuestión de paciencia y confianza.
Saludos,

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