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Mejorar es un Camino Creativo

| tiempo de lectura 2:33'

Conceptos como «calidad», «mejora» o «proceso» no gozan de buena reputación en el mundo de la empresa. Quiero decir en la práctica, claro, porque es raro el discurso oficial en el que no se menciona, positivamente, alguno de ellos.

A pesar de que las cosas no son buenas ni malas por sí mismas, nos encontramos aquí con otro caso más en el que la implantación incorrecta de iniciativas acaba perjudicando a las propias iniciativas en lugar de perjudicar a quienes fracasaron al implantarlas.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que calidad, mejora o proceso son conceptos aparentemente simples pero con un trasfondo muy profundo, casi filosófico, cuando se piensa detenidamente en ellos. Son tres conceptos de marcado carácter cualitativo. Reflexionar sobre ellos implica plantearnos preguntas de alcance más allá del ¿qué resultado quiero conseguir? Implica evaluar formas de hacer, valorar cómo nuestras acciones pueden impactar en el cliente final o incluso [re]descubrir el sentido de lo que hacemos.

El problema es que su implantación en el mundo empresarial se ha hecho únicamente a partir de su significado más sencillo y superficial, ignorándose el más importante y profundo.

Dicen que cuando tienes un martillo, todo te parecen clavos. Al mundo empresarial tradicional le ocurre algo parecido y es que, debido al paradigma del control en el que opera, tiende a convertir cada nueva herramienta de gestión en una nueva herramienta de control.

Por eso, la mayoría de las personas en las empresas asocia a día de hoy calidad, mejora o proceso con burocracia, papeleo, aburrimiento, auditores cansinos, pérdida de tiempo e hipocresía. Y lo peor es que, por lo general, tienen razón.

No se ha entendido, o no se ha querido entender, el verdadero significado de expresiones como «orientación a la calidad», «mejora continua» o «reingeniería de procesos». Y al no entenderse, se han cosificado, ignorando su componente más humano y en el que reside su verdadera fuerza: la satisfacción individual producida por un trabajo bien hecho.

Se ha planteado [mal] la conversación porque se ha hecho únicamente en términos de control, es decir, de coste/beneficio, métricas, indicadores, formularios y procedimientos. La consecuencia es que, en lugar de mejorar, nos hemos encontrado con una burocracia absurda plagada de manuales, certificaciones y auditorías carentes de contenido y valor real.

Las empresas aún no se han dado cuenta de que su supervivencia exige urgentemente un cambio radical de muchos de sus paradigmas. La competitividad no consiste [únicamente] en reducir costes sino, sobre todo, en producir cada vez más y mejor por unidad de coste.

La mejora continua, la orientación a la calidad o la reingeniería de procesos es mucho más que la palabrería vana que en su día les vendió alguna gran consultora. No tiene nada que ver con aumentar el número de horas perdidas en tareas improductivas obligando a la gente a crear y mantener documentos que quedan obsoletos en unos meses, ni a hacer sobreesfuerzos sin sentido para superar auditorías o lograr certificaciones.

Mejorar no es cumplir de vez en cuando unos ritos de paso para conseguir un sello determinado. Tampoco cabe en un manual de procedimientos que nadie consulta y nadie conoce.

Mejorar es devolver a la gente el interés por lo que hace para que vuelva a sentirse responsable de su trabajo; es empoderar a las personas para que decidan e implementen pequeños o grandes cambios cotidianos beneficiosos para los resultados de su tarea.

Mejorar no es una estación donde para el tren de los auditores de cuando en cuando sino un camino creativo que se recorre día a día individual y colectivamente.

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Comentarios

Iago Fraga avatar
Iago Fraga


"Mejorar es devolver a la gente el interés por lo que hace". ¡Qué gran verdad! En algún momento hay que recuperar ilusiones y redefinir los objetivos. Porque la tendencia natural desgraciadamente es irlos olvidando con el tiempo.

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El problema de las metodologías innecesariamente complejas es que con frecuencia hacen que acabemos olvidando por qué empezamos a usarlas :wink:

Jose Maria Raventos avatar
Jose Maria Raventos


Excelente post.
Cualquier intento de cambio o mejora que no implique dar a las personas que trabajan en los procesos la posibilidad de mejorar los que hacen cada día y de sentirse orgullosos de su trabajo no es mas que hacer las cosas incorrectas.

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Muchas gracias, José María. Aunque a muchos de los que tenemos experiencia en mejora de procesos nos parece evidente, curiosamente hay gente que sigue ignorando este principio tan básico.

ismael avatar
ismael


"Mejorar es devolver a la gente el interés por lo que hace"
... me ha encantado !! Me gustan mucho aquellos posts que ilustran en palabras lo que uno piensa y no acaba de ser capaz de expresar.

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Muchas gracias, Ismael. Me alegra saber que te ha encantado :)

David Sánchez avatar
David Sánchez


Es un post más profundo de lo que parece, realmente de un contenido muy interesante de diseccionar. Todo debería ser mucho más simple porque, al fin y al cabo, ¿no todos buscamos mejorar en la vida (sentimental, económicamente?. ¿No todos buscamos una mayor calidad (en nuestras vidas, en lo que compramos, ...)?. ¿No todos buscamos otra manera mejor de hacer las cosas que nos impactan en nuestra vida y hacemos una "reingeniería" de procesos?.

Personalmente creo que es un problema separar el modo en el que actuamos en nuestra vida personal con el que actuamos en el profesional. ¿Al final esto no va de valores?. ¿Los valores no son propios e intrínsecos al individuo?

Muy bien Jose Miguel, sigue removiendo conciencias a ver si cae alguna fruta madura ;-)

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Creo que das en el clavo, David. El problema es desnaturalizar algo que es natural e intrínseco al ser humano. Seguiremos "picando piedra" a ver si al final logramos avanzar :wink:

Jose Ignacio Fernandez avatar
Jose Ignacio Fernandez


Gran parte del empresariado español se ha quedado obsoleto. Sus planteamientos empresariales siguen manifestando comportamientos, capacidades, creencias e identidades más típicos de otros tiempos. Como bien dices, siguen el la zona de confort del control. Gran parte de sus acciones se basa en esta variable. Y muy de acuerdo con José Maria Raventós: mientras no se tenga en cuenta al ser humano, a las personas que trabajan en la organización, los resultados serán los de siempre. Y como nos encanta NO responsabilizarnos de nuestros actos, pues la culpa es del "Cha cha cha" de Gabinete Caligari.

Es necesario replantearse toda una serie de hábitos establecidos (las grandes consultoras me solucionarán esto) y ver el sistema desde fuera para alejarnos de ese paradigma y verlo desde otra pespectiva.

Excelente post José Miguel. Me alineo con tus reflexiones.

Un saludo

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Muchas gracias, José Ignacio. Es la "pescadilla que se muerde la cola". Muchos de nuestros empresarios están [muy] obsoletos, así que cuando llega una época difícil apenas pueden subsistir y, por supuesto, no aprovechan para probar a hacer algo distinto.
De todos modos soy optimista. Creo que al final sólo sobrevivirán los que sean capaces de adaptarse, aprender y evolucionar.
Un saludo,

Luis Castro avatar
Luis Castro


Excelente aportación, muchas gracias
Cuando la persona mejora la actividad que realiza se siente orgulloso de hacerlo y satisface su necesidad de trascender como individuo...

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Muchas gracias, Luis.
Al final, la mejor motivación es la que nace de uno mismo :)

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