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GTD: Por Qué la Gente Brillante tarda más en Decidir

| tiempo de lectura 2:01'

Según David Allen, la gente más inteligente es la que tiene mayor número de elementos por decidir, no sólo en sus listas sino también en sus vidas.

El motivo es la forma en que nuestro cuerpo reacciona ante las imágenes que tenemos en nuestra mente, ya que con frecuencia el sistema nervioso reacciona ante una imagen de forma muy parecida a como lo haría frente a la realidad.

Si tu cuerpo responde intensamente ante las imágenes que le proporcionas, ¿cómo crees que reacciona cuando piensas en situaciones que encierran un riesgo? Efectivamente, no lo hace con demasiado entusiasmo.

Parece ser que las personas más creativas, sensibles e inteligentes son las que más se asustan y, además, más deprisa, ya que esas características, en principio positivas, se vuelven contra ellas haciendo que generen, rápidamente y con gran intensidad, escenarios mentales de apariencia muy realista a partir de todos los riesgos posibles y las consecuencias que puede tener el fracaso.

Esta reacción inmediata e intensa ante situaciones de riesgo potencial hace que, con frecuencia, estas personas abandonen. Como decía Mark Twain: «Soy un hombre viejo y he conocido numerosos y enormes problemas, aunque la mayoría de ellos nunca han sucedido«.

Adormecer los temas, silenciarlos, esperar a que se resuelvan solos… Ninguna parece ser una buena solución. Las «cosas» no desaparecen y, por desgracia, cuando se las ignora durante demasiado tiempo suelen ir a peor.

La forma inteligente de atacar esta situación es intentando aligerar el esfuerzo del cerebro imaginando cuál es la próxima acción. En el momento que hayas decidido la próxima acción física que debes llevar a cabo para avanzar con algo que te has comprometido a hacer o a cambiar, notarás de inmediato un alivio en esa presión que sientes.

Decidir cuál es la próxima acción no produce cambios esenciales en tu entorno pero sí logra que tu mente pueda trasladar su atención a otras cosas que sí se pueden hacer y completar.

Lo normal es que no haya término medio con las cosas que tienes que hacer: o te atraerán o te repelerán. Sin embargo, algo tan simple como descomponer esas cosas en secuencias de acciones basta para reducir significativamente, o incluso eliminar, este tipo de sesgo emocional; dejarán de ser cosas que te apetece hacer o que te da pereza hacer para pasar a ser sencillas acciones físicas, emocionalmente neutras por lo general, que debes completar.

Evitar tomar decisiones hasta verte forzado por la presión del último minuto genera una enorme cantidad de estrés y supones un riesgo añadido e innecesario de cara a alcanzar los resultados que deseas. Por eso, aunque tu reacción inicial sea la de abandonar ante una situación difícil, trabaja hasta adquirir el hábito de decidir la próxima acción y notarás la diferencia.

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Comentarios

Juan Carlos Hoyos Posada avatar
Juan Carlos Hoyos Posada


Mi experiencia es idéntica a la publicada en tu articulo, después de descomponer una tarea en acciones sencillas inmediatamente se libera aire del globo de las preocupaciones y como cosa curiosa la tarea en cuestión avanza bastante.

Desafortunadamente no he tenido la disciplina para procesar todas mis tareas pendientes y siempre tengo varias "COSAS" sin resolver y me llenan de preocupación. GTD no me funciono del todo pues no hacia bien mi revisión semanal.

Ahora estoy con Autofocus en un cuaderno y los proyectos los divido en acciones simples con un mapa mental en CmapTools.

Gracias por el consejo creo que diste en el clavo de la productividad.

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Gracias, Juan Carlos. No conozco Autofocus pero he oído hablar bien de ese sistema. En cuanto a GTD, no eres el único en "saltarse" las revisiones semanales. Creo que es un "mal generalizado" :wink:

Miguel de Luis avatar
Miguel de Luis


Para determinar esa próxima acción puede ser necesario dividir el proyecto en sub-proyectos del estilo "Investigar como hacer tal cosa" que luego sí podrá subdividirse en tareas

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Efectivamente ayuda mucho descomponer el proyecto en sub-proyectos. Se nota que llevas "horas de vuelo" con GTD :)

Susana avatar
Susana


Definitivamente, tengo que empezar a seguir consejos como estos, porque lo mío es un agobio constante.
Muchas gracias por el blog.

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Si realmente quieres acabar con ese agobio constante, necesitas GTD. No es rápido ni fácil adquirir los hábitos, pero el resultado compensa con creces el esfuerzo. ¿Te animas?

Luis José avatar
Luis José


Yo creo que la toma de decisiones es un hábito que se puede entrenar como cualquier otro.

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Estoy de acuerdo contigo. De hecho GTD es fundamentalmente una serie de hábitos que te hacen ser más productivo.

Francisco Sáez avatar
Francisco Sáez


Gran post, José Miguel (como siempre). Precisamente he publicado otro esta mañana que tiene bastante que ver con el tema. A veces nos atascamos a la hora de decidir nuestra próxima acción; cuando estamos atascados, puede que sea bueno hacer algo sin pensarlo demasiado. Eso suele abrir el camino, al menos mi caso.

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Muchas gracias, Francisco. Esa es una opción que sin duda puede ayudar. Otra opción sería llevar a cabo una breve sesión de lluvia de ideas. El caso es llegar a fracciones más pequeñas sobra las que poder llevar a cabo acciones físicas concretas.

Juan Olvera avatar
Juan Olvera


Excelente post, yo agregaría que una tarea llamemos "difícil" separarla en varias pequeñas pero no demasiadas, si no en las necesarias para simplificarla y resolverla.

Como en todo no hay que caer en el exceso, porque al final de cuentas se pierde el objetivo, liberar de estrés a nuestro cerebro.

Saludos y un abrazo!

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Muchas gracias, Juan. Según GTD habría que descomponer la tarea bien en sub-proyectos, bien en próximas acciones, entendidas estas últimas como acciones físicas individuales e independientes. Si no identificas próximas acciones lo más seguro es que acabes no haciendo nada al respecto, ya que tu mente sabrá que aún no has aclarado exactamente qué es lo que realmente tienes que hacer.
Un abrazo

José Gómez avatar
José Gómez


Difícil dilema este de tener que decidir cuál debe ser la próxima acción. Entre lo que me apetece hacer y lo que me da pereza hacer, la razón siempre se bloquea. Pero la intuición sabe más. Es difícil que algo sea emocionalmente neutro. Si además de pensar, escucho también lo que siento (las emociones), entonces mi criterio no será “elegir” sino “necesitar”. Mi próxima acción será aquella que necesito hacer en primer lugar.

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Así es. Según GTD, antes de decidir cuál es la próxima acción uno, al procesar un elemento cualquiera de sus bandejas de entrada, debe preguntarse: ¿qué es esto? ¿requiere acción?, que de algún modo es lo mismo que "¿necesito hacer algo con ello?". Si la respuesta a esa pregunta es negativa ya no hace falta identificar la próxima acción.

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