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GTD: El Poder de la Revisión Semanal

| tiempo de lectura 2:06'

La auténtica clave para garantizar la fiabilidad de tu sistema GTD está en revisar y sincronizar periódica y sistemáticamente tu mente y tus listas.

Si hay cosas en tu mente que no están en tus listas, tu cerebro se verá forzado a recordarlas, con todo lo que ello conlleva. De modo parecido, si tus listas están llenas de cosas que no interesan a tu mente, perderán gran parte de su utilidad y tu cerebro acabará por dejar de confiar en ellas.

Por eso, la clave para la sostenibilidad del proceso GTD es convertir la revisión semanal en un hábito. En mi experiencia hasta ahora, no haber consolidado este hábito o abandonarlo, aunque sólo sea temporalmente, es la principal causa de fracaso a la hora de implementar y mantener con éxito un sistema GTD.

Dice el refranero que «el infierno está lleno de buenas intenciones» y algo parecido ocurre con nuestros planes. Seguramente tú no te libres tampoco de esa tendencia generalizada a comprometerte con muchas más cosas de las que en realidad puedes asumir y que te lleva a participar en más reuniones de las estrictamente necesarias, comprometerte a terminar más tareas de las que puedes abarcar y decir no con mucha menor frecuencia de la que deberías.

Esa sobredosis de compromisos es precisamente lo que convierte a la revisión semanal en algo tan valioso, ya que de alguna manera te obliga a romper regularmente con la rutina y te fuerza a pensar, reevaluar y reprocesar, ayudándote de este modo a mantenerte equilibrado.

La revisión semanal es el contrapeso realista a nuestro voluntarismo reincidente, y nos demuestra, semana a semana, que pecamos de excesivo optimismo al evaluar el volumen de tareas que íbamos a ser capaces de completar en los próximos siete días.

También es cierto que este exceso de optimismo se ve reforzado por la poca confianza que nos suele inspirar nuestro sistema de organización.

De hecho, es esta desconfianza la que nos impulsa a marcar fechas límite que nos obliguen a hacer las cosas y a poner en nuestras listas todo lo «deberíamos» hacer en lugar de lo que «vamos a poder realmente» hacer, como si el hecho de que una tarea aparezca o no en una lista vaya a cambiar nuestros recursos, capacidad o probabilidad de completarla.

Convertir por tanto en un hábito la revisión semanal es la mejor forma de recuperar la confianza en tu sistema de organización y, en consecuencia, lo que te permitirá dejar de confundir tus deseos con la realidad y empezar a ser capaz de elaborar listas con un volumen realista de tareas.

En realidad no hace falta que la revisión sea semanal, sino periódica y relativamente frecuente, pero podríamos hacer una de estas revisiones cada cinco o cada diez días y aún así poder seguir hablando de «revisiones semanales».

En próximas entradas veremos con detalle en qué consiste una revisión semanal y el modo y momento más adecuado para llevarla a cabo.

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Comentarios

Jordi Sanchez avatar
Jordi Sanchez


Para mi es el problema básico. He empezado a utilizar el método GTD desde hace un tiempo, pero actualmente me es difícil mantener una periodicidad en mis revisiones semanales. Por este motivo estoy dejando, a veces, mis listas aparcadas, cosa que es lo que menos quería hacer.

¡Hoy mismo vuelvo a empezar!
.-= Lo último en el blog de Jordi Sanchez ..Actualización =-.

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Como afirmo en el post, la revisión semanal es uno de los hábitos claves para implementar GTD con éxito y, desgraciadamente, uno de los que más cuesta adquirir. La ventaja es que cuando lo consigas notarás una mejora espectacular en la eficacia de tu sistema :)

Amalio A. Rey avatar
Amalio A. Rey


Jose Miguel: A mi la revision semanal no me funciona mucho, pero entiendo que a otros sí. Mi frecuencia tiene que ser más a corto plazo. La revisión que hago es diaria, la noche anterior, para evitar la tentación de procrastinar al otro día, al levantarme, y de paso revisar lo que hice ese día. Lo de apuntar en un papel (solo en un papel, no en ordenador, ni PDAs) tiene un efecto mágico. A veces ni siquiera miro el papel, porque el efecto de escribirlo ya instala las tareas de forma privilegiada en mi agenda mental. Si no hubiera papel y boli, estaría realmente perdido!!! un abrazo
.-= Lo último en el blog de Amalio A. Rey ..4 pilares en arquitecturas participativas (post-158) =-.

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Ambas revisiones, la diaria y la semanal, son complementarias. De hecho, aunque pudiera parecer paradójico, es más efectivo separarlas que combinarlas. La revisión diaria tiene su finalidad y la semanal también. Son vistazos a las listas de tareas y a la agenda desde perspectivas distintas. La próxima vez que coincidamos te cuento un poco más sobre "GTD a fondo"... :wink:

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Mariaeliza


me estoy adentrando0 mas a fondo al mundo del GTD y me parece fantástico, aunque tengo que confesar que no anoto todo lo que tengo que hacer, por lo tanto a la hora de revisar no tengo mucho que revisar valga la redundancia. Mi jefe es un super adicto a esta técnica, pero en casa de herrero cuchillo de palo... el mismo escribió un artículo llamado irresponsables anónimos... aquí lo comparto con ustedes a ver si a ustedes si les llega :s http://bit.ly/cIMxSn

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Una de las claves fundamentales para que GTD funcione es que todo esté en el sistema. Si sólo anotas parte de lo que tienes que hacer, estás perdiendo el tiempo porque no funciona (hablo no sólo por experiencia propia).
GTD te ayuda a no ser irresponsable, de lo cual el principal beneficiario, por contradictorio que pueda parecer, es uno mismo.

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