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Desarrollo Personal: El Monopolio de las Buenas Ideas

| tiempo de lectura 1:34'

Pablo Rodríguez escribía hace unos días una excelente entrada sobre el Síndrome NIH (Not Invented Here), que en español traduciríamos como Síndrome NIA (No Inventado Aquí).

Este síndrome consiste en rechazar de inmediato todas las ideas que no se te han ocurrido a ti y se produce porque crees que tus ideas siempre son mejores que las de los demás. No es más que otra forma de expresión de nuestra fuerte aversión por la pérdida, que en este caso se traduce en dejar de tener la razón.

Padecer este síndrome significa estar bajo el efecto permanente de una creencia limitante que restringe tu acceso a otras posibilidades y puntos de vista.

Una de las consecuencias negativas que produce el NIA es la reducción de tu productividad.

Al descartar sistemáticamente todas las ideas que provienen del exterior, te estás obligando a buscar soluciones empezando siempre desde cero, lo que con frecuencia te llevará a «reinventar la rueda«, es decir, a recorrer un camino que otras personas ya han recorrido para llegar a una conclusión a las que otras personas ya han llegado antes.

Otra consecuencia negativa es la pérdida de objetividad. Al no tener acceso a otros puntos de vista alternativos, estás dejando pasar la ocasión de valorar otras opciones existentes y optimizar tu acción, bien sea aprovechando oportunidades o preparándote mejor para afrontar determinados riesgos.

El tratamiento de este síndrome es relativamente sencillo. El primer paso es saber que se produce y el segundo es reconocer que a ti también te afecta.

A partir de ahí necesitas sustituir el hábito de descartar las ideas ajenas sin siquiera valorarlas por el de tenerlas en cuenta con la mayor imparcialidad posible. Para ello sólo es necesario que apliques de forma sistemática el pensamiento inclusivo o integrador que caracteriza los paradigmas de suma positiva y que aproveches al máximo lo que yo llamo el poder de «Y» (tu idea puede ser excelente Y las de los demás, también).

Como decía Thomas Merton: «Si he visto más lejos, es poniéndome de pie sobre los hombros de gigantes». Todos debemos seguir este ejemplo de humildad, porque nadie tiene el monopolio de las buenas ideas.

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Comentarios

Economía Sencilla avatar
Economía Sencilla


Gracias por la mención, José Miguel.

Me ha gustado el enfoque que le has dado, ya que realmente, como bien dices, se requiere una profunda reflexión y la humildad suficiente para reconocer que no siempre nuestras ideas son las mejores, y que si no se hace se reduce la productividad, el aprovechamiento de posibles oportunidades, etcétera.

Lo curioso del caso es que quien acepta estas ideas que le proporcionan los demás y es capaz de integrarlas y aprender de ellas tiene mucho más potencial y mucha más fuerza que el que, creyéndose superior a todos, no acepta que otros puedan tener mejores propuestas que las suyas.

Saludos
Pablo Rodríguez
.-= Lo último en el blog de Economía Sencilla ..Decisiones a tiempo =-.

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Muchas gracias, Pablo. Como bien apuntas, esta habilidad de escucha y valoración de las ideas ajenas no es frecuente y por ello su posesión marca diferencias notables. Al menos es lo que he podido observar trabajando con determinadas personas en los últimos años y que han sido un ejemplo para mí.

Josep Julián avatar
Josep Julián


Hola José Miguel:
Puede ser que, como comentas, esta carencia sea relativamente fácil de combatir en cuanto a las armas a utilizar pero espero que estarás de acuerdo con que lo verdaderamente necesario es la persistencia en el empeño.
Esto de desechar ideas de los demás es un pecado de juventud profesional que se acaba por enraizar y que luego tiene difícil solución. Tuve un jefe que contínuamente me recordaba que tener razón demasiado pronto es lo mismo que perderla y la verdad es que viéndolo en perspectiva creo que tenía razón y lo más importante, que me hubiera ahorrado muchos disgustos y que hubiera mejorado muchísimo mi marketing personal y mi popularidad.
Por eso dejo aquí el comentario, porque sí que es cierto que es relativamente fácil de corregir pero que hace falta mucha voluntad para hacerlo y más a tiempo.
Un saludo.

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Estoy básicamente de acuerdo contigo, Josep. Coincido en que hace falta voluntad y tiempo aunque tampoco en exceso. Cuando somos conscientes de poder estar perdiendo mucho, es posible que la primera reacción siga siendo la de despreciar las ideas ajenas, pero lo normal es que a la larga recapacitemos y tengamos en cuenta esas otras ideas. Evidentemente es un proceso, no un cambio instantáneo, pero para mí depende más de la voluntad de cambio que del tiempo.

Vicent González i Castells avatar
Vicent González i Castells


Sigo volviendo a tu casa por varios motivos, uno de ellos las buenas reflexiones que tienes a bien compartir con todos y el otro el respeto que tienes con el tiempo de los demás, cuando haces un esfuerzo por sintetizar tus ideas en algo que sea digerible de forma rápida.

Este post en concreto me recuerda mucho a la filosofía del código abierto. No tiene sentido construir desde cero.

Gracias por el blog, de verdad.

Santi

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Muchas gracias, Santi. Me alegra especialmente tu reconocimiento del esfuerzo por sintetizar. Como creo que ya he comentado en alguna ocasión, procuro aplicar la máxima "una idea, una entrada", y soy además consciente de que la mayor parte de mis lectores leen también otros blogs, así que intento no publicar con excesiva frecuencia ni entradas demasiado largas.
La filosofía del código abierto me parece un ejemplo excelente de la idea que quería transmitir.
Gracias a ti de nuevo por leerme. Un abrazo.

Nacho Muñoz avatar
Nacho Muñoz


Hola José Miguel.

Consigues desplegar en este texto algo realmente interesante y cotidiano.

Desde mi punto de vista, quizá discrepe en tanto que no creo que resulte tan sencillo para la persona saber que se produce y reconocer que le afecte.

Entiendo que, al rechazar sistemáticamente los planteamientos o ideas ajenas, la persona no está llevando a cabo un proceso racional, sino un proceso emocional a través del cual, sin saberlo, no desea que en esos escenarios en los que desea participar sean otros los que avancen en la vanguardia de la creación de soluciones, ideas o decisiones a emprender.

Quiero decir que la persona, si se siente comprometida emocionalmente con un ámbito de la vida (relacionado con el trabajo o no), es posible que sienta la necesidad emocional de liderar todos los aspectos relacionados con ese ámbito; el comprobar que otros están aventajándolo le provoca un rechazo no racional que, como bien trasladas en el artículo, debe dominar para lograr un desarrollo personal adecuado y no ser víctima de los derroteros de una limitada inteligencia emocional.

Quizá me he extendido, pero se debe a que me ha gustado mucho este post.

Saludos.
.-= Lo último en el blog de Nacho Muñoz ..Noticias de Recursos Humanos =-.

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Muchas gracias, Nacho. No era mi intención dar a entender que sea sencillo para la persona saber que se produce y que le afecta. Si nadie te lo dice ni lo lees en algún sitio, no es una conclusión obvia a la que llegar necesariamente antes o después. Como dices, es un proceso emocional y perfectamente comprensible. Pero cuando sabes que el fenómeno existe y te afecta, está en tu mano intentar cambiar el hábito y hay un motivo objetivo para hacerlo. En cuanto al liderazgo, creo precisamente que esta habilidad emocional, directamente ligada a la escucha activa, es uno de los rasgos definitorios del mismo. Un líder que no escucha o cree estar en permanente posesión de la razón no es un líder, ni siquiera es líder de sí mismo. Un abrazo.

Amalio A. Rey avatar
Amalio A. Rey


Jose Miguel:
El sindrome de NIH fue documentado a partir de las practicas de algunos dptos de I+D de rechazar soluciones alternativas a las que ellos mismos habian llegado. Los modelos de Open Innovation intentan resolver eso precisamente, y creo que lo van consiguiendo aunque tímidamente.
Llevado al terreno personal, creo que es una reaccion humana, muy humana, de la que ninguno de nosotros estamos salvados. Y mientras mas tiempo hayamos dedicado a pensar o resolver un entuerto, mas nos costará aceptar que la solucion era equivocada.
Creo que la capacidad de renunciar a tu idea por la de otra persona dependera mucho de lo flexible que seas (unos los somos mas que otros), del tiempo y esfuerzo que has dedicado hasta ese momento para llegar a tu propia respuesta, pero tambien, de lo orgulloso que seas, y de lo que te juegues con la solución. Estupenda reflexión, amigo, como siempre
.-= Lo último en el blog de Amalio A. Rey ..La Escuela de Summerhill (post-117) =-.

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Muchas gracias, Amalio. Coincido plenamente contigo y de hecho mi planteamiento no era tan ambicioso :-) Más que rechazar tu idea por la de otra persona mi propuesta es "conserva tu idea, escucha y sopesa otras e incorpora a la tuya lo que encuentres valioso en ellas". Lo de renunciar a una idea propia por una ajena ya me parece "para nota" ;-)

Amalio A. Rey avatar
Amalio A. Rey


Por cierto, te lanzo un tema para que pienses en él y nos escribas un post tan interesante como éste. Ya que has hablado del "sindrome del NIH", te invito a que reflexiones sobre su complementario o antagonico, lo que se ha dado en llamar el "sindrome del NIT" (Not-invented-there o "No inventado alli") y que consiste en dudar de que una idea propia es buena porque no se le ha ocurrido antes a ninguno de "los grandes". Esto tambien se ha estudiado en la literatura de la innovacion, pero te invito a que lo lleves al terreno personal, porque lo haces muy bien. ¿como se manifiesta eso, y como resolverlo?
.-= Lo último en el blog de Amalio A. Rey ..La Escuela de Summerhill (post-117) =-.

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Un tema muy interesante y digno de reflexión. Recojo el guante y lo guardo momentáneamente en mi "jardín de ideas" para que florezca. Habrá entrada sobre el tema pero no me comprometo a una fecha... :-)

Monica Diaz avatar
Monica Diaz


Efectivamente, nadie lo tiene, Jose Miguel pero ¡cuántos se lo han adjudicado! Es muy bueno tu tema del PODER DEL Y... realmente esa manía de querer tener siempre la razón resulta en éste y otros síndromes que nunca nos funcionan. La práctica de escuchar profundamente también ayuda porque cuando entiendes que escuchar no es conceder, te abres a otras posibilidades. Por otro lado, la falta de humildad siempre es signo de inseguridad. Muy buen post que me deja reflexionando y explorando posibilidades de acción.

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Muchas gracias, Mónica. La frase que comentas, "escuchar no es conceder", es clave en mi opinión. No se trata tanto de renunciar a tu idea por otras como de admitir que no poseemos la verdad sino sólo un punto de vista. Desde ese momento escuchar no es perder la razón sino enriquecer nuestro punto de vista con otros.

RICARDO J. SANCHEZ CAN0 avatar
RICARDO J. SANCHEZ CAN0


Me ha gustado mucho tu reflexión. Tiene mucho de provocación. Sobre todo el título, el desarrollo personal - pienso- que no está solo en función del desarrollo de buenas ideas. Y quizás lo interesante de tu reflexión lo explica. Las buenas ideas, no son buenas en si mismo, sino por lo que producen. Por su impacto. Cuando alguien tiene talento, nos produce sana envidia… admiración, estimula su entorno próximo. Está quizás sea una de las claves de la innovación; algo más que técnica, algo más que diseño… sobre todo transformación del medio.
Quiero mirar el tema en positivo. Una “irritación”, por una buena idea de los otros es una perturbación que provoca… y que es una ayuda. Estoy de acuerdo contigo en que si pensamos que partimos de cero, nos engañamos. Esto tiene un nombre. Para mi es estar “ciegos por no querer ver”, por no querer mirar quizás. Nuestra “propia información” nos “enrosca”, nos engulle en nuestro ombligo.
No, nos desarrollamos personalmente. No vemos la luz.
Si me permites una última aportación persona al hilo… Vivo en Irun, tengo clientes en Pamplona y cuando vuelvo a casa o cuando voy a trabajar. Rumiando temas pendientes o ya trabajados con los equipos que acompaño, tengo un ritual que me resulta muy creativo. Entro en los túneles de Velate y en plena oscuridad tomo contacto con lo que puedo hacer y con lo que no puedo hacer. Con mis posibilidades y limitaciones. Al salir del túnel, viene la luz. Siempre hay una idea, algo a incluir a última hora que mejora la perspectiva de un nuevo encuentro o el análisis de una sesión. Esto me hace sentirme mucho mejor.
.-= Lo último en el blog de RICARDO J. SANCHEZ CAN0 ..NAVIDAD COMERCIAL =-.

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Muchas gracias por tu reflexión, Ricardo. Ese ejercicio de consciencia de nuestras propias limitaciones, de lo que podemos, o no, hacer, es de la misma naturaleza que parar a sopesar una idea ajena antes de descartarla.

Senior Manager avatar
Senior Manager


Guao! que buen consejo, reflexión y lección. Espero que la credibilidad que emana de ti, pueda servir de base para que algunos puedan aceptar que no todo gira alrededor de ellos, y que la verdad no está centrada en nadie, sino en la mezcla variopinta de todos.
SM
.-= Lo último en el blog de Senior Manager ..Ya encontré empleo ¿Debo seguir gestionando mi red social profesional? =-.

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Muchas gracias, Senior. Todos ganaremos en la medida que aprendamos a aprovechar las buenas ideas ajenas en lugar de descartarlas.

Jose Luis Montero avatar
Jose Luis Montero


Jose Miguel
Gracias por tu visita.
Efectivamente, el NIH es una pandemia extendida a todos los niveles de la empresa, pero en los circulos directivos es mortal en lo que a políticas de cambio se refiere. Como decía Osborn, si mezclas agua caliente y fría, sólo obtendrás templada.
Un saludo
.-= Lo último en el blog de Jose Luis Montero ..EL LIDER DE LA INCERTIDUMBRE =-.

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El ego, normalmente crecido en los directivos, no facilita la humildad necesaria para considerar y valorar ideas de otros. Por eso, cuando esta humildad existe en un directivo, es en mi opinión doblemente meritoria.

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